La administración de Donald Trump tiene previsto iniciar una agresiva campaña de deportación en Chicago al día siguiente de la toma de posesión del presidente republicano, según informa The Wall Street Journal. Esta medida es un indicio de un cambio significativo en las políticas de inmigración que afectará a migrantes en Estados Unidos.
La campaña de deportación de la administración Trump
Otras ciudades importantes de Estados Unidos, como Nueva York, Los Ángeles, Denver y Miami, también están en el punto de mira de la administración Trump. La redada en Chicago se considera la «fase uno» de su plan general. Esta operación, liderada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), movilizará hasta 200 agentes. Su objetivo serán los migrantes, incluidos aquellos con historiales penales menores, quienes bajo la administración Biden eran considerados de baja prioridad.
¿Por qué Chicago es el primer objetivo?
Chicago ha sido seleccionada como punto de partida debido a su numerosa población inmigrante y al conflicto público en curso entre la administración Trump y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson. Aproximadamente el 18 % de los 2.6 millones de residentes de Chicago han nacido en el extranjero, lo que la convierte en una ciudad clave para estas operaciones.
Advertencias de Tom Homan
Tom Homan, quien se perfila como el próximo zar de inmigración, adelantó la operación en diciembre. Durante una reunión con un grupo de republicanos locales, Homan afirmó que Chicago sería la primera ciudad en el nuevo programa de deportación. Además, amenazó con acciones legales contra el alcalde Johnson, declarando: “Si encubre o esconde conscientemente a un inmigrante ilegal, lo procesaré”.
La postura de Chicago como ciudad santuario
El alcalde Brandon Johnson ha respondido enfatizando que Chicago es una ciudad santuario, lo que implica restricciones para que las autoridades locales colaboren con las acciones de inmigración federales. En una entrevista con CNN, Johnson señaló: “En las ciudades santuario, eso no es permisible. Si alguien aquí en este país comete un delito violento y es indocumentado, estará en manos de la ley. Eso está claro”. Esta postura de las ciudades santuario es un punto clave de fricción en el debate sobre la política migratoria.
Críticas conservadoras y la crisis migratoria
Los conservadores han criticado a menudo a Chicago, presentándola como un ejemplo de los desafíos que enfrentan las áreas urbanas de tendencia liberal. En los últimos años, Texas ha enviado a más de 50,000 migrantes en autobuses a Chicago. Esta acción forma parte de una protesta contra las políticas de inmigración federales de la administración Biden. En el momento más crítico, alrededor de 15,000 migrantes fueron alojados en refugios de Chicago, aunque ese número ha disminuido considerablemente, según datos del Ayuntamiento de Chicago (Sitio Oficial de Chicago).

















