Un informe reciente del Burning Glass Institute reveló que la tasa de desempleo entre los recién graduados universitarios en Estados Unidos ha alcanzado niveles no vistos en tres décadas, acercándose peligrosamente a la de quienes solo poseen un diploma de nivel preparatoria.
El estudio define como recién graduados universitarios a las personas de entre 22 y 27 años que cuentan con un título de educación superior. Según el análisis, es la menor diferencia entre ambos grupos en cuanto a tasas de desempleo en 30 años. Y es que las tasas de desempleo para los recién graduados universitarios han alcanzado su punto más alto en décadas. Esto refleja una crisis silenciosa en el acceso de los jóvenes profesionales al mercado laboral.
Mercado laboral saturado y subempleo en aumento
El informe detalla que el 52% de los graduados de la clase 2023 está subempleado un año después de completar sus estudios, es decir, trabajan en ocupaciones que no requieren un título universitario. A esta situación se suma un aumento de los despidos entre quienes sí lograron empleos en su campo de formación, con cifras que casi se han duplicado respecto al período previo a la pandemia.
“Los empleadores están pasando por alto cada vez más a los recién graduados y reservan incluso los puestos de ‘nivel inicial’ para candidatos con tres o más años de experiencia”, señala el estudio.
El impacto de la inteligencia artificial en los empleos de entrada
El avance de la inteligencia artificial (IA) y la automatización está transformando los empleos de nivel inicial. Muchas tareas básicas, que antes servían para desarrollar habilidades profesionales —como la redacción, la investigación o el análisis—, ahora son realizadas por herramientas automatizadas.
“Antes, los puestos de nivel inicial brindaban oportunidades de aprendizaje mediante tareas fundamentales”, explica el estudio. “Hoy en día, la IA ejecuta muchas de esas funciones, reduciendo los espacios de desarrollo profesional”.
Los expertos advierten que esta tendencia podría ampliar la brecha entre la educación y las demandas reales del mercado laboral, obligando a los recién graduados a competir en condiciones cada vez más difíciles.















