
El consejo del condado Pierce, en Tacoma, Washington, ha aprobado una resolución significativa que limita el uso de recursos locales para la aplicación de políticas migratorias federales. Esta decisión, alcanzada tras cinco horas de debate y emotivos testimonios, busca definir el rol del condado en temas de inmigración y fomentar la confianza en la comunidad.
Nueva política y su alcance
La resolución prohíbe el uso de fondos, instalaciones, personal y equipos del condado para apoyar programas federales de registro, vigilancia o control migratorio basados en características como raza, religión, estatus migratorio o nacionalidad. No obstante, se establece una excepción clara: la cooperación será obligatoria si existe una orden judicial que así lo exija. Esta medida es particularmente relevante en situaciones donde agentes federales puedan intentar operar en edificios públicos, asegurando que los servicios esenciales del condado permanezcan accesibles para todos los residentes sin temor a deportaciones. La implementación de esta política incluirá capacitación específica para el personal del condado sobre cómo proceder ante posibles intervenciones de autoridades migratorias.
Debates y posturas encontradas
Durante la audiencia pública, los residentes compartieron sus inquietudes sobre el miedo que afecta a algunos miembros de la comunidad, impidiéndoles acceder a servicios básicos de salud, legales y de emergencia. Subrayaron la importancia de crear un entorno de confianza para que todos los habitantes, independientemente de su estatus migratorio, puedan buscar ayuda sin riesgos.
Por otro lado, el jefe de la oficina del sheriff del condado, Keith Swank, manifestó su oposición a la resolución. Argumentó que la medida entorpece la cooperación con agencias federales dedicadas a la protección de la comunidad y la consideró una interferencia en la labor de su departamento, que es una entidad elegida de manera independiente.
En respuesta a estas preocupaciones, el concejal Bryan Yambe aclaró que la nueva política no afecta las investigaciones criminales legítimas y que la seguridad pública sigue siendo la máxima prioridad del condado. La resolución busca equilibrar la seguridad con la protección de los derechos y la confianza de todos los habitantes.
Aprobación con enmienda clave
La resolución fue finalmente aprobada con un voto de cuatro a favor y tres en contra. Un punto crucial en su aprobación fue la incorporación de una enmienda propuesta por el concejal Paul Herrera. Esta enmienda especifica que la política no impedirá la colaboración en investigaciones criminales cuando existan órdenes judiciales. Los concejales Yambe, Ayala, Hitchen y Denson votaron a favor, mientras que Herrera, Morell y Cruver votaron en contra. La decisión refleja un equilibrio delicado entre las prioridades de seguridad y la necesidad de proteger a las comunidades vulnerables.
















