El Departamento de Salud del Estado de Washington (DOH) ha emitido una alerta ante un incremento significativo en los casos de tos ferina, también conocida como tos convulsa. Este aumento es preocupante y subraya la urgencia de la vacunación para proteger a la población, especialmente a los más vulnerables.
Aumento de casos de tos ferina en Washington
El jueves 7 de noviembre, el Departamento de Salud del Estado de Washington (DOH) emitió una alerta debido al incremento significativo en los casos de tos ferina, también conocida como tos convulsa.
De acuerdo con la alerta, hasta el 2 de noviembre se habían registrado 1,193 casos en todo el estado, una cifra que contrasta drásticamente con los 51 casos reportados en la misma fecha del año pasado. La tos ferina ha sido notificada en 31 condados, y los condados Chelan, Clark y Whitman presentan las tasas más altas de incidencia.
Según el DOH, la tos ferina es una infección bacteriana altamente contagiosa que puede iniciar con síntomas leves similares a los de un resfriado, como secreción nasal. Sin embargo, puede evolucionar a episodios intensos de tos que se prolongan durante semanas o incluso meses. La enfermedad es especialmente peligrosa para los bebés menores de un año, quienes son los más vulnerables a las complicaciones graves. Hasta la fecha, 28 personas han sido hospitalizadas en Washington debido a la tos ferina, incluyendo 12 bebés menores de un año.
Importancia de la vacunación y prevención
“El aumento de casos de tos ferina es un recordatorio importante de la necesidad de la vacunación, especialmente para proteger a los más vulnerables, como los bebés”, indicó el Dr. Tao Sheng Kwan-Gett, director científico del DOH. Esta agencia de salud recalca la importancia de que todas las personas se mantengan al día con su esquema de vacunación contra la tos ferina, en particular aquellas que tienen contacto cercano con bebés. La vacuna Tdap es recomendada para mujeres embarazadas entre las semanas 27 y 36 de gestación, ya que ofrece protección crucial a los recién nacidos.
El DOH señala que la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir la tos ferina y reducir la propagación de la enfermedad. Los niños deben recibir una serie de cuatro dosis de la vacuna antes de los 18 meses de edad para asegurar una protección adecuada. Además, el tratamiento con antibióticos puede ayudar a reducir la transmisión entre personas infectadas y a prevenir la enfermedad en quienes hayan estado en contacto cercano con un caso confirmado.
















