El concejo municipal de la ciudad de Lynnwood, en el condado Snohomish, decidió de forma unánime cancelar el contrato con Flock Safety, empresa que opera sistemas de lectura automática de matrículas. La votación se produjo después de que residentes y autoridades expresaran preocupación sobre el posible uso de las cámaras Flock para consultas relacionadas con inmigración.
Decisión del concejo ante dudas sobre el sistema
Las veinticinco cámaras permanecían inactivas desde hace meses, luego de que surgieran preguntas sobre accesos indebidos para registros vinculados a asuntos migratorios. Durante la sesión, la fiscalía municipal confirmó que los dispositivos serían retirados, aunque no se fijó una fecha exacta para su remoción.
Señalamientos sobre uso inapropiado
La concejal Isabel Mata mencionó que se identificaron dos casos, uno en Pensilvania y otro en Florida, donde búsquedas nacionales generaron consultas que involucraban sistemas similares. Indicó que se trató de una configuración incorrecta en ese momento, lo que contribuyó a la desconfianza pública.
Argumentos de residentes y organizaciones locales
Varios vecinos pidieron al consejo suspender el programa para resguardar libertades civiles y evitar riesgos asociados a tecnologías de vigilancia. Entre ellos, integrantes del grupo De-Flock Lynnwood señalaron que el funcionamiento de la red no ofrece suficiente control a nivel municipal.
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Opiniones divididas sobre el valor de la herramienta
Algunos residentes defendieron el uso de las cámaras Flock en Lynnwood, afirmando que podrían servir como apoyo en investigaciones criminales y en la recuperación de vehículos robados. Otros insistieron en que la pérdida de confianza en la empresa hacía insostenible continuar con el programa, independientemente de sus beneficios potenciales.
Respuesta de Flock Safety a las críticas
En un correo enviado a la estación KOMO 4, el portavoz de la empresa, Paris Lewbel, aseguró que su compañía no mantiene contratos con agencias federales de inmigración y negó cualquier tipo de acceso trasero a la información. Indicó que cada cliente controla sus propios datos y que, por defecto, estos se eliminan automáticamente después de treinta días, salvo que alguna norma local indique lo contrario.

















