Organizaciones comunitarias, profesionales de salud y legisladores de Washington están haciendo campaña contra las iniciativas I-001 e I-638, dos medidas que estarán en la boleta de noviembre y que, según sus opositores, podrían afectar la privacidad, salud y seguridad de estudiantes en las escuelas del estado.
Durante una sesión informativa para medios organizada por Inatai Foundation, a la que Latino Herald fue invitado, representantes de UTOPIA Washington, GSBA y la Legislatura estatal explicaron por qué están pidiendo a los votantes rechazar ambas propuestas.
Sus preocupaciones se concentran principalmente en dos asuntos: el acceso de los padres a información sensible de estudiantes bajo I-001 y los requisitos relacionados con el sexo de quienes quieran participar en deportes femeninos bajo I-638.
Inatai Foundation forma parte de los principales contribuyentes de No Hate in Washington State, la campaña que se opone a ambas iniciativas.
La propia campaña identifica entre sus cinco mayores contribuyentes a Inatai, ACLU de Washington, National Education Association, SEIU 775 Ballot Fund y SEIU Initiative Fund. (NO HATE in WA State)
Temor por menores que necesitan ayuda confidencial
Gabriel Neuman, director de Política y Defensa de GSBA, utilizó su propia experiencia para explicar por qué considera que I-001 podría tener consecuencias para estudiantes que no se sienten seguros hablando con sus padres.
Neuman contó que durante su adolescencia vivía con su madre y que enfrentaba abuso físico y negligencia. Según relató, tenía miedo de hablar sobre lo que sucedía en su hogar hasta que comenzó a reunirse con un consejero escolar.
La garantía de que esas conversaciones serían confidenciales, dijo, fue fundamental para que pudiera hablar sobre lo que estaba padeciendo.
El consejero lo ayudó a comprender su situación, manejar sus emociones y encontrar otros recursos.
Neuman sostiene que, si las disposiciones que propone I-001 hubieran estado vigentes en ese momento, quizá no se habría atrevido a contar lo que estaba viviendo por miedo a que su madre se enterara de sus conversaciones con el consejero.
“Si ella hubiera sabido que estaba hablando con otros, me habrían puesto en mucho más peligro”, dijo durante el encuentro.
Su preocupación es que otros estudiantes que viven situaciones de abuso, negligencia u otros problemas familiares podrían dejar de hablar con consejeros o adultos de confianza si temen que lo que cuenten pueda llegar a oídos de sus padres.
No Hate in Washington State plantea una preocupación similar. La organización sostiene que I-001 podría dificultar que algunos estudiantes tengan acceso a servicios de apoyo para su salud mental y bienestar.
Entre las organizaciones que se oponen a la iniciativa están Washington State PTA, Washington State Nurses Association y Washington State Coalition Against Domestic Violence and Sexual Assault.
Stonier cuestiona los cambios que propone I-001
La representante estatal Monica Stonier también participó en la sesión.
Stonier, quien ha trabajado como educadora durante más de 25 años, dijo que la Legislatura no se opone al principio de que los padres participen activamente en la educación de sus hijos.
Explicó, sin embargo, que durante la implementación de la legislación original sobre derechos parentales surgieron interrogantes sobre estudiantes que necesitan recurrir a un maestro, consejero u otro adulto de confianza para hablar sobre abuso o negligencia.
La Legislatura modificó esa ley en 2025. I-001 busca revertir parte de esos cambios.
Stonier sostiene que la nueva iniciativa volvería a poner en riesgo algunas de las protecciones incorporadas posteriormente para estudiantes vulnerables.
I-638 y los requisitos para participar en deportes femeninos
La segunda iniciativa, I-638, provocó preocupaciones diferentes durante el encuentro.
La propuesta impediría que estudiantes que define como biológicamente masculinos participen en determinadas competencias deportivas destinadas exclusivamente a estudiantes femeninas.
Pero los opositores concentran gran parte de sus críticas en el mecanismo establecido para verificar el sexo de quienes participen en esas competencias.
La presidenta de la Cámara de Representantes de Washington, Laurie Jinkins, sostuvo durante el encuentro que la medida podría provocar que numerosas niñas tengan que someterse a procedimientos médicos innecesarios para practicar deportes.
El texto de I-638 establece que la verificación del sexo debe realizarla un proveedor de salud y basarse en uno o más de tres criterios:
- Anatomía reproductiva
- Composición genética
- Y niveles de testosterona producida naturalmente.
La campaña No Hate caracteriza esos requisitos como potencialmente invasivos y argumenta que podrían afectar a muchas más estudiantes que solamente a las jóvenes transgénero que serían excluidas de determinadas categorías deportivas.
Familias podrían enfrentar nuevas preguntas médicas
Adrianna Suluai, directora de Política y Defensa de UTOPIA Washington, habló durante la sesión desde su experiencia como mujer trans samoana y como figura parental de dos niñas.
Suluai dijo que las familias con las que trabaja su organización ya enfrentan obstáculos económicos para que sus hijos participen en deportes, desde comprar uniformes y zapatos hasta conseguir transporte o encontrar tiempo para realizar los exámenes físicos requeridos.
Según Suluai, algunas familias están preguntando qué información adicional tendría que proporcionar un médico bajo I-638, si serían necesarias otras evaluaciones, cuánto podrían costar y si los padres tendrían que faltar al trabajo para obtenerlas.
También destacó las posibles consecuencias emocionales para jóvenes trans que quieren participar en deportes como parte de su vida escolar.
Para Suluai, la discusión no se limita a la competencia deportiva, sino también a la posibilidad de participar en un equipo, establecer amistades y sentir que forman parte de su comunidad escolar.
¿Quién está detrás de las iniciativas?
I-001 e I-638 son impulsadas por Let’s Go Washington, el comité político patrocinado por Brian Heywood.
Heywood es un administrador de inversiones que ha destinado millones de dólares a iniciativas electorales en Washington.
La Comisión de Divulgación Pública del estado identifica oficialmente el comité como “Let’s Go Washington (Sponsored by Brian Heywood)” y documenta su participación financiera en anteriores campañas de iniciativas.
Su actividad política también incluye contribuciones a organizaciones republicanas. Los registros recopilados de contribuciones estatales muestran aportes al Partido Republicano de Washington, al Senate Republican Campaign Committee y a organizaciones republicanas de los condados de Snohomish, Yakima, Skagit, Kittitas y Pierce, entre otras. (Transparency USA)
Heywood también hizo una contribución vinculada directamente con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Registros presentados ante la Comisión Federal Electoral muestran que Heywood y su esposa donaron $250,000 al Trump Vance Inaugural Committee el 13 de diciembre de 2024. El dinero fue destinado al comité de la toma de posesión de Trump y JD Vance y no a la campaña presidencial que había concluido semanas antes. (FEC.gov)

Los opositores a I-001 e I-638 utilizan esas contribuciones para vincular políticamente a Heywood con Trump y el movimiento MAGA. No Hate in Washington State lo describe como un “MAGA mega-donor”, una caracterización de la campaña opositora y no una denominación oficial de Heywood. (NO HATE in WA State)
Una campaña enfocada en salud, privacidad y seguridad
Nick Allen, de Inatai Foundation, dijo durante el encuentro que uno de los objetivos de la campaña es informar a los votantes sobre lo que sus integrantes consideran consecuencias poco conocidas de ambas iniciativas.
En el caso de I-001, los opositores están enfocando su mensaje en estudiantes que sufren abuso, enfrentan situaciones inseguras en sus hogares o necesitan recurrir confidencialmente a consejeros y otros adultos de confianza.
En I-638, están centrando sus críticas en los requisitos médicos para los deportes femeninos, la privacidad de las estudiantes y la exclusión de niñas transgénero de determinadas competencias.
No Hate in Washington State reúne organizaciones comunitarias, sindicatos, profesionales médicos, educadores y otros grupos que trabajan para que los votantes rechacen ambas iniciativas en noviembre. (NO HATE in WA State)
Una prohibición que solo se aplica a las categorías femeninas
La I-638 establece una prohibición específicamente para estudiantes que define como “biológicamente masculinos” que quieran competir en determinadas actividades deportivas reservadas para mujeres. Sin embargo, el texto de la iniciativa no establece una prohibición equivalente para estudiantes nacidas de sexo femenino que quieran participar en deportes masculinos. La exigencia de que un proveedor de salud verifique el sexo biológico también se aplica a quienes quieran participar en las categorías femeninas, no a quienes compitan en las masculinas.
La iniciativa se centra además en una población muy reducida dentro del deporte escolar de Washington. Una estimación de la Washington Interscholastic Activities Association (WIAA), citada públicamente, sitúa entre cinco y diez el número de niñas trans que participan en deportes de secundaria, dentro de una población aproximada de 250,000 estudiantes atletas en el estado. A pesar de esa proporción, la participación de atletas trans en categorías femeninas se ha convertido en un tema político destacado para los republicanos tanto a nivel estatal como nacional. En Washington, los legisladores republicanos han respaldado públicamente la I-638 y han promovido su aprobación como una medida destinada, según ellos, a proteger la equidad en los deportes femeninos.
¿Qué ocurre cuando el padre o tutor representa un riesgo para el menor?
El debate sobre ampliar el acceso de los padres a la información de sus hijos también plantea otra pregunta: qué ocurre cuando el propio padre, madre, tutor o cuidador es la persona de quien el menor necesita protección.
El Departamento de Niños, Jóvenes y Familias del estado (DCYF) recibió 122,222 reportes de abuso y negligencia en 2025; 43,311 fueron aceptados para una respuesta de la agencia y 60,636 menores requirieron una respuesta presencial. Estas cifras no significan que todos esos menores hayan sido víctimas de abuso por parte de sus padres o tutores, pero muestran la magnitud de las situaciones que cada año llegan al sistema estatal de protección infantil.
El propio DCYF advierte que los menores que sufren abuso o negligencia muchas veces no pueden o no quieren hablar sobre lo que ocurre y reconoce entre las posibles señales de abuso que un menor diga que teme a sus padres o cuidadores, que no quiere regresar a casa o que está siendo abusado por un padre o cuidador.
Ese contexto introduce una dimensión diferente en el debate sobre los derechos parentales: cómo garantizar la participación de los padres en la vida de sus hijos sin eliminar espacios de confidencialidad que pueden ser importantes para menores que enfrentan abuso, negligencia u otras situaciones de riesgo dentro de su propio hogar.
¿Por qué los opositores rechazan I-001?
Argumentan que los cambios relacionados con el acceso a información de los estudiantes podrían hacer que algunos menores que enfrentan abuso, problemas de salud mental u otras situaciones difíciles tengan miedo de buscar ayuda confidencial en la escuela. Esta es una de las principales posiciones de la campaña contra la iniciativa. (NO HATE in WA State)
¿Por qué se oponen a I-638?
Los opositores cuestionan tanto la exclusión de niñas transgénero de determinadas competencias femeninas como los requisitos médicos que la iniciativa establece para verificar el sexo de quienes participen en esas categorías.
¿Quién impulsa I-001 e I-638?
Ambas forman parte de los esfuerzos de Let’s Go Washington, un comité político patrocinado por Brian Heywood, quien ha financiado iniciativas electorales en el estado y realizado contribuciones a organizaciones republicanas. En 2024 aportó $125,000 al comité inaugural de Trump y Vance. (Washington PDC)
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