En conversación con Latino Herald, Genaro Sánchez, director de O.U.R. Journey, organización enfocada en el empoderamiento juvenil, señaló que para entender por qué algunos menores se acercan a las pandillas, es esencial primero identificar qué situaciones están tratando de escapar.
Latino Herald presenta una serie de artículos enfocados en la salud de la comunidad residente en el sur del Condado Snohomish, y son patrocinados por Verdant Health Commission.
Lynnwood, WA — Como un cáncer que va y viene, la delincuencia juvenil es, y ha sido, parte de las comunidades del sur del condado Snohomish. Cualquier persona que maneje por el denominado “Corredor de la 99” puede ver los graffitis que miembros de las pandillas locales dejan a su paso con la intención de marcar lo que ellos ven como su territorio. Reclaman espacios con trazos de aerosol que más tarde son tachados por elementos de otra camarilla, muestra clara de un desafío abierto que ocasionalmente cobra vidas.
La mayoría de quienes conducen por la 99 y ven estos graffitis no saben diferenciar si provienen de pandilleros o si son solamente expresiones de “arte urbano”. Y muchos de ellos quizá tampoco saben -ni sospechan- que sus hijos pueden ser parte de estas pandillas, o que pueden estar en riesgo de ser reclutados. Así mismo, las autoridades afirman que la mayoría de los jovencitos que cometen delitos, se identifican como pandilleros.
Escasos Recursos
A pesar de que hay algunos programas disponibles para adolescentes y niños que ofrecen opciones de servicios como cuidado infantil y programas previo a clases y después de clases, la atención dedicada al problema medular de las pandillas no es suficiente.
Organizaciones como Boys & Girls Clubs ofrecen varios de estos programas, pero muchas de las familias que los necesitan tienen que buscar subsidios para cubrir las cuotas y otros padres de familia o no están interesados o simplemente no saben que sus hijos tienen esta opción.
Y de nuevo: los programas son para que los menores se mantengan ocupados al salir de la escuela, pero no abordan de lleno una situación en la que un adolescente ya esté envuelto o esté a punto de ser parte de una pandilla.
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Colaboración experta
Ciertamente no todo está perdido pues hay quienes comprenden de primera mano la complejidad de este asunto, simplemente porque ellos lo vivieron en carne propia, y hay muy poco que les puedan contar al respecto que ellos no hayan experimentado.
Es el caso de Genaro Sánchez, director de O.U.R. Journey Youth Empowerment Group, que accedió a una entrevista con Latino Herald y nos dijo que lo primero que hay que hacer para entender a estos menores atraídos por las pandillas, es averiguar de qué están huyendo.
“Mucha gente en la comunidad, ya sea en iglesias, en las escuelas, incluso en las familias, cuando escuchan ‘pandilla’ lo equiparan con ‘violencia’. Cuando nosotros escuchamos ‘pandilla’ lo identificamos con ‘trauma’. Si la comunidad no comprende a estos niños, ellos jamás se van a comprender a sí mismos…su único pensamiento va a ser que tienen que sobrevivir, que a toda costa, tienen que sobrevivir”.
Cuando le preguntamos cómo se puede prevenir que un adolescente se vea atraído y posteriormente atrapado en el mundo de las pandillas, Genaro explica que antes de intentar solucionar la vida de estos menores, hay que encontrar el material humano que esté dispuesto a hacer el trabajo que se requiere, pues es bastante complejo y exige un nivel de identificación muy particular con estos menores; y aparentemente, no cualquiera lo tiene.
“Cuando sabes que tienes la capacidad para realizar esta labor, el siguiente paso es ganarte la confianza de la comunidad. Debes contar con las herramientas para ayudar a estos jóvenes o no vas a poder hacerlo adecuadamente; si no eres capaz de abrir de par en par las puertas de la comunidad, es por que esa comunidad no tiene fe en ti, y por ende, el jovencito, o la adolescente, tampoco van a depositar su confianza en ti. Crear esos puentes, esas relaciones, tener esos contactos produce resultados positivos”.
Para describir un contexto preciso de la mentalidad de un menor en estas circunstancias, Genaro continúa el relato detallando su experiencia con un joven de 14 años que le confesó su perspectiva personal.
“A mi edad, ya tengo 3 strikes en mi contra: soy de piel morena, son inmigrante y vivo en la pobreza; en mi casa no tengo nada, lo que hay es mucha violencia”
Genaro asegura que trabajar con este menor fue muy duro, pero rindió frutos pues actualmente está por terminar la preparatoria y ya tiene un plan para asistir a la universidad. Le preguntamos cómo se logra esta transformación y nos dijo: “les das las herramientas para que vean las posibilidades que tienen enfrente, porque cuando están dañados, el panorama se ve oscuro y todo lo que perciben es negativo”.
El papel de las autoridades
Uno de los ingredientes más importantes en esta lista de requerimientos para aspirar a tener éxito, es el contacto directo de agentes de policía calificados con los menores en riesgo.
“Los oficiales de policía, las autoridades a cargo de hacer valer la ley, son cruciales para nosotros; los hay buenos y malos, pero con los que tengo conexión actualmente hacen su mejor esfuerzo para establecer vínculos genuinos con estos jovencitos’, afirma Genaro.
Desde que el consenso de los expertos es que las pandillas están reclutando elementos cada vez de menor edad, las autoridades en algunas regiones del país han subrayado la importancia de crear nexos con los niños desde tercer año, es decir, con menores de 7 u 8 años.
Tal es el caso de la policía de Harrisburg, Pensilvania, cuyo departamento de policía trabaja para reclutar a los pequeños antes de que lo hagan las pandillas. Aseguran que el modus operandi de los pandilleros es acercarse y enlistar a menores de esa edad inicialmente para cosas como transportar un arma de fuego de un lugar a otro a cambio de dinero. Así lo explicó Angelo Craig, director del Proyecto de Intervención Contra la Violencia, de la comunidad de Harrisburg, quien realizó una serie de presentaciones en varias primarias de la zona ante alumnos de tercero, cuarto y quinto grado.
“Utilizan a niños más pequeños porque, según creen, son más difíciles de identificar por los agentes de policía”, dijo Craig.
La filial local de la cadena ABC hizo un reportaje al respecto para ilustrar los beneficios de estos esfuerzos.
Aquí en Washington, de unos años para acá, varios distritos escolares han optado por eliminar o sustituir los programas que incluyen agentes asignados a las escuelas (School Resource Officers) y se han enfocado en contratar seguridad privada y en asignar a empleados del distrito para lidiar con ciertos casos, cuando es necesario.
Es el caso del Distrito escolar de Edmonds.
En la Segunda parte de este reportaje, mostramos los resultados de la petición que hicimos a la policía de Lynnwood para conversar con ellos sobre el tema a nivel local, y también nos acercamos al Distrito escolar de Edmonds para preguntar sobre los resultados que han obtenido a partir de la eliminación del Programa de Agentes Asignados (SRO)
Latino Herald presenta una serie sobre salud en el sur del Condado Snohomish, con el apoyo de Verdant Health Commission.
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[…] Posted: March 28, 2025 in Latino Herald […]