
BOTHELL, WA — Todos los sábados por la mañana, decenas de familias llegan a The Clearwater School, en Bothell, para recoger frutas, verduras y otros alimentos que les ayudan a completar la despensa de la semana.
Pero en este lugar, la ayuda no termina cuando alguien recibe su bolsa de comida. También hay tiempo para conversar, conocer a otros vecinos, pedir orientación y encontrar apoyo para resolver situaciones de la vida diaria.
El programa forma parte del Well Being Community Center, una organización que ha logrado reunir distintos servicios alrededor de algo tan sencillo y necesario como compartir alimentos.
Latino Herald visitó las instalaciones de The Clearwater School para conversar con Stephany Sarantos, codirectora del centro, y Karina Gasperín, quien dirige y coordina varios de sus programas.
Ambas han trabajado durante años para construir un espacio donde las familias, especialmente las de comunidades inmigrantes, encuentren ayuda y se sientan bienvenidas.

Alimentos para cientos de personas cada semana
La distribución de alimentos se realiza todos los sábados, de 8:30 a 9:30 de la mañana, en The Clearwater School, ubicado en 1510 196th St. SE, Bothell, WA 98012.
Las entregas incluyen productos frescos y otros alimentos, disponibles hasta agotar existencias.
En una semana habitual, entre 40 y 60 familias reciben ayuda, aunque en algunas ocasiones la cifra ha llegado a 80.
Sarantos explicó que, entre enero y septiembre de 2026, el programa registró aproximadamente 11,000 entregas individuales de ayuda alimentaria, contando también a las personas que recibieron alimentos en más de una ocasión. Durante ese período atendieron a unos 780 hogares diferentes.
Una gran porción de los alimentos proviene de la colaboración con Edmonds Food Bank, que proporciona alrededor de 4,000 libras de productos por semana.
Cada viernes, Gasperín y el voluntario Tom Campbell recogen los alimentos utilizando un camión facilitado por el banco de comida. Después comienza otra parte del trabajo: descargarlos, organizarlos y dejarlos listos para la distribución del sábado.
También reciben donaciones de Costco y otras fuentes, además de contar con apoyo de Community Foundation of Snohomish County. Cuando hace falta, compran productos básicos, como arroz y frijoles, para complementar las entregas.
Detrás de cada jornada hay voluntarios que clasifican productos, preparan las bolsas y ayudan a las familias. Algunos llegan por primera vez y terminan convirtiéndose en colaboradores habituales.

La comida es el comienzo de algo más
Una de las cosas que más entusiasma a Sarantos es ver cómo las personas comienzan a conocerse y a confiar unas en otras.
Al principio, muchas llegan únicamente por alimentos. Con el tiempo, empiezan a conversar, a participar en otras actividades y, en ocasiones, a compartir problemas personales que antes no se atrevían a mencionar.
Sarantos recordó a un hombre que llevaba meses asistiendo al banco de alimentos. Un día, finalmente se animó a preguntar si tenían pañales para adultos porque padecía cáncer de próstata.
Para ella, ese momento fue una muestra de lo importante que es construir confianza. Hay necesidades que no se expresan durante la primera visita, pero que salen a la luz cuando alguien siente que está en un lugar seguro.
También recordó la respuesta de una mujer cuando le preguntaron cómo había cambiado su vida gracias a los programas del centro. La participante explicó que recibir alimentos que no podía comprar le ayudaba económicamente, pero que las conversaciones con otras personas también la hacían sentir mejor y reducían su estrés.
Ese es precisamente uno de los objetivos del Well Being Community Center: que la ayuda alimentaria también sirva para combatir el aislamiento y ofrecer un poco de tranquilidad a quienes atraviesan momentos difíciles.
«La comunidad tiene las ideas y nosotros las implementamos. Ese es el secreto», explica Sarantos.

Escuchar a las familias y encontrar soluciones
Karina Gasperín conoce de cerca a muchas de las familias que participan en los programas. Su trabajo incluye organizar actividades, coordinar voluntarios y mantener una comunicación constante con las personas que acuden al centro. Esta es una relación comunitaria que Gasperín a cultivado a traves de mas de dos decadas de trabajo con la comunidad.
Junto con Sarantos, ha ayudado a crear una red de apoyo que reúne a familias latinas, adultos mayores, niños, personas neurodivergentes y vecinos con distintas necesidades.
Una de sus prioridades es que los servicios respondan a lo que las propias familias consideran más útil.
Por ejemplo, la organización ha realizado distribuciones de alimentos en Lynnwood y Bothell. En lugar de decidir por su cuenta dónde concentrar las entregas, las coordinadoras consultan a los participantes para saber qué lugar les resulta más conveniente.
Gasperín también observa cómo los voluntarios encuentran en estas actividades una manera de conectarse con otras personas.
«Las personas realmente quieren ayudar, quieren hacer algo.
Sienten que forman parte de un equipo, que pertenecen a algo y que realmente son parte de la comunidad», comentó Gasperín.
Esa sensación de pertenencia es parte de lo que ambas coordinadoras quieren fomentar.

Desde alimentos hasta ayuda para solicitar asistencia universitaria
El banco de alimentos también se ha convertido en un punto de encuentro donde las familias pueden conocer otros recursos.
Entre los servicios disponibles se encuentra un programa de orientación para completar la FAFSA, la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes, que permite solicitar asistencia económica para estudiar en la universidad.
Esta orientación también se ofrece los sábados y está dirigida a familias que necesitan ayuda para entender el proceso y completar la solicitud.
Para quienes no están familiarizados con el sistema educativo estadounidense, especialmente padres inmigrantes cuyos hijos se preparan para ingresar a la universidad, contar con alguien que les explique los pasos puede hacer una diferencia importante.
El centro también desarrolla actividades para familias, encuentros comunitarios y programas relacionados con el bienestar emocional y el cuidado de personas mayores.
La idea es que alguien que llega buscando comida pueda descubrir otros servicios que quizás no sabía que estaban disponibles.
Verdant ayuda a fortalecer los programas de bienestar y salud mental
El trabajo del Well Being Community Center también cuenta con el respaldo de Verdant Health Commission, que apoya iniciativas para mejorar la salud y el bienestar de la comunidad.
Sarantos explicó que parte de esta colaboración está relacionada con la salud mental de niños y jóvenes, una de las áreas de interés de Verdant.
Pero en el centro consideran que para ayudar a un niño también hay que prestar atención a lo que sucede con su familia.
Si una madre o un padre está preocupado por conseguir alimentos, si una familia vive con miedo o si un abuelo necesita cuidados especiales, esas situaciones también pueden afectar el ambiente en el que crecen los menores.
Por eso, los programas buscan apoyar a distintas generaciones, desde niños y adolescentes hasta adultos mayores y sus cuidadores.
Verdant también colaboró con el desarrollo de un huerto comunitario, ayudando a financiar la construcción de las camas de cultivo y a planificar qué plantas sembrar.

Durante la visita, Sarantos mostró el jardín, donde jóvenes, vecinos y voluntarios han participado en la siembra de tomates, hierbas y otros productos.
La intención es que el espacio sea cada vez más accesible para las personas del vecindario, incluso aquellas que no participan regularmente en las actividades del centro.
Sarantos también tiene planes de instalar un refrigerador exterior donde puedan dejar alimentos preparados para quienes necesitan una comida fuera de los horarios habituales de distribución.
Una despensa que también ayuda fuera de los horarios de entrega
Además de la distribución de los sábados, la organización mantiene una pequeña despensa comunitaria exterior (pantry) con alimentos que las personas pueden recoger cuando los necesitan.
Allí colocan productos fáciles de consumir, como sopas y atún enlatados.
Sarantos calcula que al menos 20 personas utilizan diariamente este recurso, aunque no cuentan con un registro exacto.
Al principio, la despensa estaba pensada principalmente para personas en situación de calle. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a llegar también familias en automóvil, algunas durante horarios en los que el centro está cerrado.
Por eso empezaron a incluir otros productos que pueden prepararse en casa.
La despensa también ofrece naloxona, conocida como Narcan, y tiras para detectar determinadas sustancias, mediante una colaboración con el departamento de salud. Estos recursos buscan reducir los riesgos relacionados con el consumo de drogas.

Ronda el miedo a los operativos migratorios
Durante la entrevista, Sarantos y Gasperín hablaron de otra preocupación que ha comenzado a afectar a algunas familias: el temor a encontrarse con agentes de inmigración.
Según explican, hay personas que dejan de asistir a actividades o evitan desplazarse a determinados lugares cuando reciben reportes sobre la presencia de agentes migratorios.
A menudo, basta con que circule un rumor sobre la presencia de ICE para que familias enteras decidan no salir de casa.
Recordó a una mujer que llegó para recoger alimentos, pero recibió un mensaje que le hizo pensar que agentes de inmigración estaban cerca de su vivienda.
La mujer se puso tan nerviosa que no pudo terminar de recoger su comida, pese a que Sarantos le ofreció llevar los productos hasta su automóvil.
En otras ocasiones, algunas personas llegan para recoger alimentos destinados a dos o tres hogares, ayudando así a familiares o conocidos que prefieren no salir.
Para las coordinadoras, estas situaciones muestran que las necesidades de las familias no son solamente económicas.
También hay preocupaciones y temores que pueden afectar su bienestar emocional.

Los voluntarios, una parte esencial del programa
Nada de esto sería posible sin las personas que donan su tiempo.
Uno de los voluntarios más activos es Tom Campbell, quien ayuda a recoger y transportar alimentos, cocina y colabora en distintas tareas.
Campbell considera que los bancos de alimentos cumplen una función indispensable, pero que también es importante pensar en cómo hacer llegar esa ayuda a las familias de manera práctica y cercana.
«Los bancos de alimentos tienen un papel muy importante, pero la cuestión es cómo hacer llegar realmente la comida a las familias justo cuando la necesitan», explicó Campbell.
Para él, una de las características especiales del Well Being Community Center es que las personas no solamente reciben alimentos, sino que también encuentran otros servicios y oportunidades para relacionarse.
Un proyecto que comenzó durante la pandemia
Sarantos y Gasperín comenzaron a trabajar juntas en 2021, durante los esfuerzos comunitarios para facilitar el acceso a las vacunas contra el COVID-19.
A partir de esa experiencia, colaboraron en la distribución de mascarillas, pruebas y otros suministros de protección.
Poco a poco, el trabajo fue creciendo. Las necesidades de las familias iban más allá de la pandemia y ambas comenzaron a desarrollar nuevos programas para responder a ellas.
Con apoyo de iniciativas de salud pública y posteriormente del condado, ese esfuerzo fue tomando forma hasta convertirse en el centro comunitario que funciona actualmente.
Los próximos pasos para el centro comunitario
Sarantos no piensa necesariamente en crear un banco de alimentos cada vez más grande. Le gustaría ver más espacios pequeños, cercanos a los vecindarios, donde las familias puedan recibir ayuda sin perder ese trato personal.
Y esa es quizás la mejor manera de entender lo que sucede cada sábado en The Clearwater School: las personas llegan por frutas, verduras o productos para la despensa, pero también pueden llevarse una conversación, una nueva amistad o la información que necesitaban para resolver algún problema.
Para Sarantos y Gasperín, todo eso también es parte del bienestar de una comunidad.
¿Cuándo y dónde se entregan los alimentos?
Las distribuciones se realizan los sábados, de 8:30 a 9:30 a.m., en The Clearwater School, ubicado en 1510 196th St. SE, Bothell, WA 98012. Los alimentos se entregan hasta agotar existencias.
¿Qué otros servicios pueden encontrar las familias?
Además de alimentos, el centro ofrece orientación para completar la aplicación de FAFSA, encuentros comunitarios, programas de bienestar emocional, actividades familiares y otros recursos de apoyo.
¿Cómo puedo obtener más información sobre los programas?
Las personas interesadas pueden visitar www.wellbeingcommunity.org o llamar al 425-343-8492 para consultar sobre los servicios disponibles.
Si detecta algún error en esta información, escríbanos a: info@latinoherald.com
