El Vaticano informó el lunes 3 de marzo, que el papa Francisco sufrió dos nuevos episodios de crisis respiratorias agudas, lo que llevó a los médicos a colocarle nuevamente en respiración mecánica no invasiva. Esta situación representa otro contratiempo en su lucha contra la neumonía. Los médicos realizaron dos broncoscopias, extrayendo una gran cantidad de mucosidad de sus pulmones, lo que según el Vaticano es una respuesta a la infección original y no indica una nueva enfermedad.
De acuerdo con el La Santa Sede, a pesar de estas complicaciones, Francisco permaneció alerta y cooperó con el personal médico. Sin embargo, el pronóstico sigue siendo reservado y no se ha especificado si su condición es estable. La crisis respiratoria del lunes es parte de una batalla de más de dos semanas contra una infección pulmonar compleja, en la que su historial médico juega un papel importante, ya que padece una enfermedad pulmonar crónica y en su juventud le fue extirpada parte de un pulmón.
Statement from the Holy See Press Office pic.twitter.com/tEfyIWFpox
— Vatican News (@VaticanNews) March 3, 2025
El doctor John Coleman, experto en cuidados críticos pulmonares en Northwestern Medicine de Chicago, comentó a AP NEWS que los episodios recientes son más preocupantes que el incidente del viernes, cuando el papa tuvo un ataque de tos, inhaló vómito y necesitó ventilación mecánica no invasiva temporalmente. Según Coleman, la necesidad de realizar broncoscopias refleja un nivel preocupante de secreciones en los pulmones y sugiere que Francisco tiene dificultades para eliminarlas por sí mismo.
El Vaticano ha mantenido en privado la recuperación del papa, sin publicar imágenes ni videos desde su ingreso al hospital el 14 de febrero. El arzobispo Vincenzo Paglia, amigo cercano de Francisco, instó al pontífice a dejarse escuchar, destacando la importancia de su voz en el mundo actual. Por su parte, Francisco envió un mensaje a la Pontificia Academia para la Vida, en el que expresó su preocupación por la falta de eficacia de las organizaciones internacionales ante los desafíos globales.
El estado de salud del papa ha generado interrogantes sobre los límites de su tratamiento en caso de un deterioro mayor. La doctrina católica sostiene que la vida debe ser protegida hasta su muerte natural, pero permite la suspensión de cuidados extraordinarios si estos no son beneficiosos. En 2017, Francisco abordó este tema, afirmando que no siempre existe la obligación de recurrir a todos los tratamientos posibles. Hasta el momento, el Vaticano no ha informado sobre directrices anticipadas del papa respecto a su cuidado médico.















