
Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington desarrolla un estudio clínico dirigido a personas que han sufrido un derrame cerebral isquémico y que, pese a haber completado procesos de rehabilitación tradicionales, continúan con limitaciones para mover el brazo o la mano. La investigación analiza si una combinación de rehabilitación intensiva y estimulación cerebral dirigida puede mejorar la recuperación funcional a largo plazo.
El ensayo se denomina Motor Recovery Through Plasticity Inducing Cortical Stimulation (Recuperación motora mediante estimulación cortical inductora de la neuroplasticidad) y actualmente se encuentra en fase de reclutamiento de participantes.
Dificultades persistentes tras un derrame cerebral
El derrame cerebral es una de las principales causas de discapacidad en adultos. Aunque la terapia física continúa siendo el tratamiento estándar, un número considerable de pacientes llega a un punto en el que la recuperación se estanca, especialmente en las extremidades superiores.
El Dr. Jeffrey A. Herron, profesor asociado de Cirugía Neurológica en la Universidad de Washington, explicó que muchas personas alcanzan un límite en el que la rehabilitación convencional deja de producir avances, aun cuando el cerebro conserva capacidad de adaptación. En ese contexto, el estudio busca potenciar los mecanismos naturales de aprendizaje cerebral para apoyar la recuperación motora.

Cómo funciona la estimulación cortical aplicada a la rehabilitación
El enfoque del estudio se basa en el uso de un dispositivo experimental implantado de manera temporal sobre la superficie del cerebro. Este sistema está diseñado para emitir impulsos eléctricos controlados en regiones específicas de la corteza cerebral vinculadas al movimiento del brazo y la mano.
Diseño del dispositivo y fundamento científico
El implante está compuesto por láminas flexibles de silicona con electrodos, colocadas sin penetrar el tejido cerebral. Durante las sesiones de terapia física, la estimulación se sincroniza con los ejercicios del paciente para favorecer la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizarse y fortalecer nuevas conexiones neuronales tras una lesión.
“El dispositivo no mueve el brazo por sí solo”, explicó Herron. “Su función es ayudar a que la rehabilitación sea más efectiva, facilitando que el cerebro reaprenda movimientos que se vieron afectados por el derrame cerebral”.

El implante es temporal y se retira una vez concluido el periodo de seguimiento clínico.
El papel del Dr. Jeffrey A. Herron en el estudio
El Dr. Jeffrey A. Herron forma parte del equipo responsable de la implementación clínica del estudio Motor Recovery Through Plasticity Inducing Cortical Stimulation (Recuperación motora mediante estimulación cortical inductora de la neuroplasticidad). Su labor incluye la planificación y realización de las cirugías para implantar y retirar el dispositivo, así como el seguimiento clínico y científico de los participantes.
Además, contribuye al análisis de los cambios en la actividad cerebral durante la rehabilitación y a la evaluación de cómo estos cambios se traducen en mejoras funcionales del movimiento.
Un caso que ilustra el alcance del estudio
Uno de los primeros participantes del ensayo es Matt Kidd, de 52 años, quien sufrió su segundo derrame cerebral en 2021. Tras el evento, perdió casi por completo la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo. A pesar de años de terapia física, su recuperación se estancó.
En julio de 2025, Kidd fue sometido a una cirugía en el Harborview Medical Center, donde se le implantó el dispositivo experimental utilizado en este estudio. Durante seis semanas, asistió de lunes a viernes a sesiones de rehabilitación individualizadas mientras recibía estimulación cortical sincronizada con los ejercicios.

Con el paso del tiempo, comenzó a recuperar movimientos finos de la mano, como sostener una taza, manipular pequeños objetos y realizar tareas cotidianas que antes no podía completar. Aunque el dispositivo ya no emite estimulación activa, permanece implantado de forma temporal para seguimiento médico antes de ser retirado.
Proyección del estudio y visión a futuro
El Dr. Jeffrey Ojemann, profesor de Cirugía Neurológica en la Universidad de Washington, subrayó el alcance potencial de esta línea de investigación.
“Estamos abriendo la puerta hacia un futuro muy prometedor, en el que estos dispositivos puedan utilizarse para abordar una amplia gama de problemas neurológicos que han sido muy difíciles de mejorar con otros enfoques”, afirmó Ojemann.
De acuerdo con el equipo investigador, el objetivo del estudio es que la tecnología contribuya a reactivar circuitos neuronales que quedaron inactivos tras el derrame cerebral, fortaleciendo las conexiones cerebrales durante el proceso de rehabilitación.
Una experiencia personal que conecta con la investigación
Este estudio también tiene un significado personal. En una etapa temprana de mi vida fui paciente. A los 20 años me sometí a una cirugía cerebral y, durante un periodo, perdí la movilidad de uno de mis brazos. Esa experiencia permite comprender de forma directa lo que implica enfrentar una limitación neurológica y depender de la rehabilitación para recuperar funciones básicas.
La ciencia no siempre avanza siguiendo un camino predecible. En ocasiones, al buscar soluciones para un problema específico, surgen aplicaciones más amplias que terminan beneficiando a otros pacientes con condiciones distintas. Ese potencial es uno de los aspectos más relevantes de este estudio.
Un estudio en etapas iniciales con proyección clínica
Los investigadores señalan que este ensayo corresponde a una fase temprana de seguridad, por lo que aún se requiere tiempo y la participación de más personas para confirmar su efectividad. Convertir esta tecnología en una terapia de uso estándar será un proceso prolongado, pero los resultados iniciales ofrecen una perspectiva alentadora.
La investigación es desarrollada por la Universidad de Washington, con colaboración académica de la Universidad de California en Los Ángeles, y puede consultarse información institucional adicional en el sitio de la Universidad de Washington y de UW Medicine.

Quiénes pueden participar en el estudio
El estudio se encuentra reclutando participantes que cumplan con los siguientes criterios generales:
- Haber sufrido un derrame cerebral isquémico
- Que hayan pasado al menos seis meses desde el evento
- Presentar dificultad para mover el brazo o la mano
- Tener entre 22 y 75 años
- Estar dispuestos a someterse a una cirugía cerebral
- Aceptar que se le realicen estudios de resonancia magnética
Para más información de cómo participar en el estudio puede ingresar aquí.
Duración y condiciones de participación
La participación tiene una duración aproximada de un año e incluye evaluaciones médicas, cirugía, un periodo de recuperación, seis semanas de rehabilitación intensiva, seguimiento clínico y retiro del dispositivo. El estudio cubre los costos del tratamiento y reembolsa gastos asociados a las visitas médicas.
Cómo obtener más información o participar
Las personas interesadas pueden comunicarse directamente con el equipo del estudio.
Teléfono: 206-744-9364
Correo electrónico: mrpics_study@uw.edu
Aviso importante:
Este artículo tiene fines informativos y periodísticos. Latino Herald no brinda asesoría médica ni sustituye la consulta con profesionales de la salud. La información presentada no debe interpretarse como diagnóstico, tratamiento ni recomendación clínica. Para cualquier duda relacionada con su salud, condiciones médicas o participación en estudios clínicos, consulte siempre a un médico u otro profesional de la salud calificado.
¿Cuál es el objetivo principal del estudio?
Evaluar si la estimulación cortical combinada con rehabilitación física puede mejorar la recuperación motora del brazo en personas que han sufrido un derrame cerebral.
¿El dispositivo implantado es permanente?
No. El implante es temporal y se retira una vez finalizado el periodo de seguimiento clínico.
¿La estimulación cerebral reemplaza la rehabilitación tradicional?
No. La estimulación se utiliza como complemento de la terapia física, no como sustituto del tratamiento estándar.
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