Con apenas unos meses como directora ejecutiva del Centro Cultural Mexicano, Mariana Martínez describe su llegada como una decisión directa: poner su experiencia en organizaciones sin fines de lucro al servicio de la comunidad en un momento de cambios y necesidades urgentes. En entrevista con Latino Herald, habla de liderazgo, colaboración y, sobre todo, de los servicios del Centro Cultural Mexicano que hoy colabora con familias, apoya a la juventud y respalda a pequeños negocios en la región.
Llegar para servir: una vocación que empezó en la niñez
Martínez cuenta que su vocación por el servicio comunitario apareció temprano. Estudió psicología con la idea de ayudar a la gente, trabajó en el sector privado y, tras un giro profesional, se formó en administración pública y dirección de organizaciones comunitarias.
“Cuando se abrió esta posición… era ayudar a mi comunidad en un momento tan difícil y tan necesario”
Esa motivación la llevó a mudarse de un lado del país al otro para encabezar el Centro Cultural Mexicano, una organización que, según explica, ha crecido con los años y ahora enfrenta el reto de asegurar continuidad y sustentabilidad.
Los primeros meses en el puesto: presión, visión y adaptación
La directora reconoce que el arranque ha sido intenso. Señala que, en tiempos donde cambian subsidios y prioridades, se siente con fuerza el peso de sostener salarios, programas y estrategia.
“Sentir que todo depende de ti… la estrategia, los programas, la sostenibilidad… se sintió más fuerte por los tiempos que estamos viviendo”
Aun así, dice que la adaptación también incluye construir infraestructura interna más humana y cuidar a su equipo como condición para mantener estabilidad en la organización.
Hacia dónde quiere llevar al Centro Cultural Mexicano
En su hoja de ruta, la prioridad inmediata es clara: sustentabilidad. Mantener al Centro Cultural Mexicano en funcionamiento y, después, crecer en áreas donde ya existe intersección con el trabajo actual.
“Para mí la prioridad ahorita es la sustentabilidad… continuar y eventualmente expandir”

Ese camino, explica, depende de tres pilares: equipo sólido, colaboraciones estratégicas y trabajo de incidencia para que las necesidades de la comunidad se reflejen en decisiones públicas.
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Martínez subraya que el Centro Cultural Mexicano conoce de cerca los temores, brechas y necesidades de la comunidad, pero insiste en que eso no basta si no se llevan esas realidades a los espacios donde se toman decisiones.
Colaboración e incidencia: “No es suficiente conocer los miedos”
“Tenemos que alzar esas voces… como latinos, necesitamos estar en espacios donde se toman decisiones”
En esa lógica, plantea alianzas con otras organizaciones —incluso para solicitar subsidios en conjunto— y participación constante con agencias y representantes gubernamentales.
Washington: un estado progresista con apoyo al arte y la cultura
Al comparar el plano profesional con experiencias en otros estados, la directora menciona que Washington ofrece un contexto favorable en derechos laborales y en mecanismos de apoyo al arte y la cultura. Como ejemplo, menciona fondos y programas culturales que existen a nivel local y que son facilitados por organizaciones como 4Culture, que apoyan a artistas y organizaciones culturales con fondos públicos. Adicionalmente, el condado King ha impulsado iniciativas de financiamiento cultural como el Arts & Culture Fund (King County).

Liderar en femenino: experiencia, patrones y responsabilidad pública
Martínez habla con franqueza sobre dinámicas que se repiten en espacios de liderazgo: cuestionamientos, microagresiones y la necesidad de estrategias para que todas las voces sean escuchadas. Con el tiempo, dice, entendió que muchas de esas tensiones responden a patrones sistémicos.
«Llega un punto en el que sabes que no eres tú, sino el sistema.
Dejas de culparte, pues finalmente te das cuenta de que no eres responsable de esas fallas, aunque sí aprendes a lidiar con ellas»
Para manejarlo, explica que trabaja la inteligencia emocional, busca salidas personales —correr, meditar, yoga, flamenco— y procura liderar desde una gestión democrática y compasiva, viendo a las personas como seres humanos, no solo como empleados o compañeros de trabajo.
Servicios del Centro Cultural Mexicano: cuatro ejes para sostener a la comunidad
Al hablar de los servicios del Centro Cultural Mexicano, Martínez organiza el trabajo en cuatro ejes. Dice que esa estructura permite responder tanto a necesidades inmediatas como a objetivos de largo plazo, desde cultura y educación hasta equidad digital.
“Describiría el trabajo que hacemos en cuatro ejes principales.”
Comunidad y eventos: cultura que conecta
El primer eje es la vida comunitaria: eventos, acciones, exhibiciones y talleres que crean conexiones entre vecinos y también con otras comunidades no latinas. Dentro de esa línea, menciona celebraciones culturales como el 5 De Mayo, que —según explica— puede reunir entre 10,000 y 15,000 asistentes. La organización comparte su calendario y actividades en su sitio oficial (Centro Cultural Mexicano).
Programas: del arte a las necesidades básicas
El segundo eje son los programas, que ubica en varias áreas:
- Arte y cultura
- Necesidades esenciales (como apoyo de renta y pagos básicos)
- Educación
- Salud
- Apoyo a pequeños negocios (desde la idea hasta registros y formalización)
En esta parte, el Centro Cultural Mexicano ofrece recursos y asistencia directa, incluyendo apoyos relacionados con vivienda y estabilidad económica, una realidad que muchas familias enfrentan de forma constante.

Juventud: un espacio para crear y pertenecer
El tercer eje es la juventud. Martínez menciona el maker space como un espacio de creatividad y recursos gratuitos para estudiantes —principalmente de high school— donde se impulsa la imaginación, el aprendizaje y proyectos prácticos. También destaca que la organización incluye representación juvenil en su mesa directiva.
Incidencia: llevar la voz comunitaria a donde se decide
El cuarto eje es la incidencia: estar presentes en espacios de decisión, fortalecer el vínculo con medios, representantes municipales y estatales, y empujar programas y presupuestos que lleguen a la comunidad. Para la Directora, este eje se vuelve clave cuando existen brechas de información o acceso.
Adicionalmente, señala dos áreas que busca impulsar: justicia ambiental y equidad digital, ante cambios tecnológicos y la expansión de la inteligencia artificial, para evitar que negocios y familias se queden atrás.
Un mensaje final: unidad y colaboración sin competencia
En el cierre, Martínez insiste en que el momento exige coordinación y apoyo mutuo. Advierte sobre la tendencia a verse como competencia —entre organizaciones, entre latinos y también entre mujeres— y propone lo contrario: sumar al ecosistema, compartir recursos e información y actuar como comunidad.
“Es importante estar unidos… no hay competencia, nada más añadimos al ecosistema.”
¿Qué es el Centro Cultural Mexicano y a quién sirve?
El Centro Cultural Mexicano es una organización comunitaria en Redmond, Washington, que impulsa arte, cultura, programas de apoyo y recursos para familias, jóvenes y pequeños negocios, además de trabajo de incidencia y colaboración.
¿Qué servicios ofrece el Centro Cultural Mexicano?
Los servicios del Centro Cultural Mexicano se organizan en cuatro ejes: comunidad y eventos; programas (arte, educación, salud, necesidades esenciales y apoyo a negocios); juventud (maker space y talleres); e incidencia para representar necesidades en espacios de decisión.
¿Cómo puede participar la comunidad o conocer actividades?
La organización publica eventos, recursos y programas en su sitio oficial y en sus canales comunitarios. Para conocer actividades y oportunidades, se puede consultar el portal del Centro Cultural Mexicano (Centro Cultural Mexicano).
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