Robert F. Kennedy en una de sus audiencias de confirmación en la que llamó corruptos a los miembros del congreso por “aceptar dinero de las industrias farmacéuticas”.

Washington D.C. – En una votación ajustada de 52 a 48, el Senado confirmó a Robert F. Kennedy Jr. como nuevo director del Departamento de Salud, un puesto clave en la administración Trump. Con un historial de escepticismo sobre las vacunas, Kennedy ahora dirigirá un gigantesco aparato gubernamental con 100,000 empleados, 13 agencias y un presupuesto de cientos de miles de millones de dólares, marcando un giro inesperado en la política sanitaria del país. 

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La confirmación de Kennedy se convirtió en una verdadera prueba de lealtad para los republicanos, quienes en su mayoría cerraron filas en torno al nominado del presidente. Solo el senador Mitch McConnell se deslindó del partido y votó en contra, manteniéndose firme en su postura a favor de la vacunación. Durante el proceso, otros senadores republicanos expresaron dudas, pero finalmente respaldaron a Kennedy tras recibir garantías sobre su enfoque en materia de salud. 

Pese a ser el fundador de un grupo con posturas antivacunas, Kennedy rechazó durante sus audiencias de confirmación ser un opositor a la inmunización. En cambio, argumentó que su prioridad será reforzar la seguridad de las vacunas, aunque evitó desmentir afirmaciones previas que han generado controversia. Su conocimiento limitado sobre políticas sanitarias y su falta de experiencia en el manejo de programas como Medicaid y Medicare generaron inquietud en el Congreso, pero no fueron suficientes para frenar su nombramiento. 

La agenda de Kennedy, bautizada como «Make America Healthy Again», busca reformar el sistema de salud con un enfoque en la reducción de enfermedades crónicas y la eliminación de aditivos alimentarios. Aunque la industria farmacéutica y grupos médicos han mantenido un perfil bajo en el debate sobre su nominación, su llegada al cargo podría traer cambios significativos en la relación entre el gobierno y el sector salud. 

Los demócratas han criticado duramente su confirmación, advirtiendo sobre posibles riesgos para la salud pública. «Este es el candidato menos calificado que jamás haya sido nominado para un puesto de esta magnitud», afirmó el senador Ron Wyden. A pesar de las objeciones, Kennedy ahora enfrenta el desafío de liderar el sistema de salud de EE.UU. bajo la mirada atenta de una nación dividida sobre su postura en temas clave. 

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