La familia como guía esencial en el desarrollo cívico

Una nueva investigación de la Universidad de Michigan (U-M) revela que los miembros de la familia, incluyendo hermanos, primos y abuelos, son los mentores más influyentes para los adultos jóvenes latinos. Este hallazgo desafía los modelos tradicionales de mentoría, que suelen enfocarse en maestros o líderes comunitarios. El estudio destaca la complejidad de estos roles, ya que la familia puede, simultáneamente, empoderar y limitar los esfuerzos de los jóvenes por generar cambios sociales en sus comunidades.

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Profundizando en la influencia familiar y el activismo juvenil latino

Según Wendy de los Reyes, investigadora del programa de educación y psicología en Marsal Family School of Education de U-M, esta investigación aborda una brecha importante en la comprensión de cómo los adultos jóvenes latinos de origen inmigrante desarrollan habilidades y apoyo para crear cambios sociales. Estos jóvenes a menudo experimentan procesos de racialización y pueden sentirse como “extranjeros perpetuos”. Sin embargo, poseen una gran sensibilidad sobre cómo los contextos políticos moldean sus vidas y comunidades.

El estudio, publicado en el Journal of Adolescent Research, se basó en un análisis cualitativo de 23 adultos jóvenes latinos de origen inmigrante. Identificó cinco formas clave en que los adultos influyeron positivamente en el desarrollo sociopolítico: brindando apoyo emocional, creando oportunidades para el análisis social crítico, sirviendo como modelo de participación, facilitando oportunidades de acción y ofreciendo apoyo instrumental.


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Superando obstáculos en la mentoría familiar

A pesar de las influencias positivas, la investigación también documentó tres maneras en que los adultos dificultaron el desarrollo cívico: desalentando el diálogo, restringiendo la acción y ejerciendo manipulación. Reyes señala que estos jóvenes navegan lo que ella denomina “identidades biculturales”, equilibrando los valores culturales de sus familias con sus propios compromisos con la justicia social.

Algunos participantes mencionaron que familiares que habían experimentado inestabilidad política en América Latina eran escépticos respecto al activismo en Estados Unidos. Esta desconfianza, arraigada en sus experiencias pasadas, no siempre se debe a una oposición a la justicia.

Los contextos religiosos también resultaron sorprendentemente complejos. Mientras algunos familiares religiosos se oponen a los derechos LGBTQ+, otros recurren a las tradiciones de la Teología de la Liberación para defender la justicia migratoria y económica. Esta realidad matizada desafía las narrativas simplistas sobre las familias latinas y sus opiniones políticas.


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Implicaciones para políticas y programas de apoyo al activismo

Las discusiones actuales sobre inmigración y activismo juvenil hacen que esta investigación sea especialmente relevante. Comprender cómo apoyar mejor a los líderes cívicos emergentes de comunidades marginadas puede orientar los esfuerzos para fortalecer la participación democrática. Este trabajo enriquece los modelos tradicionales de mentoría al mostrar el complejo papel que los miembros de la familia extendida tienen como mentores.

Reyes y sus colegas enfatizan que la relación entre la participación cívica, las relaciones familiares y los contextos culturales es fundamental. Los miembros de la familia extendida suelen desempeñar un papel importante en la guía del desarrollo cívico de los jóvenes, desafiando la idea de que maestros o líderes comunitarios son las únicas influencias. Esto demuestra que el diálogo intergeneracional es relevante, incluso ante el desacuerdo.

Estos hallazgos sugieren que las políticas que apoyan la participación cívica juvenil deben considerar los contextos familiares y culturales. Los investigadores recomiendan que los responsables de políticas financien programas que capaciten a mentores para facilitar conversaciones sobre temas sociales y apoyar iniciativas que promuevan el diálogo intergeneracional dentro de las familias. Además, la formación para los adultos que trabajan con jóvenes es esencial para comprender cómo sus propios roles influyen en el desarrollo cívico.

La identidad bicultural: una fuente de perspectiva única

Los investigadores desean que los jóvenes latinos sepan que su posición, al vivir entre culturas, esa “identidad bicultural”, les otorga una perspectiva única y sumamente valiosa para comprender los problemas sociales. Es común sentir la tensión entre honrar las experiencias y valores de la familia y, al mismo tiempo, abogar por el cambio. Cuando los familiares se resisten al activismo juvenil, su escepticismo a menudo surge de sus propias experiencias con la inestabilidad política u opresión, basadas en el amor y la protección, no en indiferencia ante la justicia.


¿De qué manera la familia impulsa el activismo en jóvenes latinos?

La familia fomenta el activismo al proporcionar apoyo emocional, crear oportunidades para el análisis social crítico, servir de modelo de participación y facilitar la acción.

¿Cómo pueden los jóvenes latinos equilibrar los valores familiares con su activismo?

Los jóvenes latinos con identidades biculturales pueden buscar el apoyo de mentores que validen sus inquietudes y creen espacios para el diálogo intergeneracional.

¿Qué implicaciones tiene esta investigación para programas de mentoría y políticas públicas?

La investigación sugiere que los programas y políticas deben considerar los contextos familiares y culturales, financiando iniciativas que promuevan el diálogo intergeneracional.


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