Washington D.C., 24 de marzo de 2025 — La Casa Blanca confirmó este lunes que está revisando cómo el editor en jefe de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, fue añadido accidentalmente a un chat grupal donde supuestos miembros del equipo de seguridad nacional del expresidente Donald Trump discutían planes de ataques aéreos contra los hutíes en Yemen.
Según un artículo publicado por el propio Goldberg, el pasado 13 de marzo fue incluido inesperadamente en una conversación de Signal —una aplicación de mensajería encriptada— con el nombre “Houthi PC small group”. En el chat participaban cuentas identificadas como del vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Estado Marco Rubio y el asesor de seguridad nacional Michael Waltz, entre otros funcionarios.
Goldberg relató que, tras considerar la posibilidad de una campaña de desinformación, concluyó que los mensajes eran auténticos. Las capturas de pantalla publicadas por The Atlantic muestran discusiones sobre objetivos militares, armamento y tiempos de ejecución. Uno de los mensajes incluso celebró el inicio de bombardeos el 15 de marzo, minutos antes de que se reportaran explosiones en Saná, capital de Yemen.
En respuesta al artículo, el Consejo de Seguridad Nacional emitió un comunicado a NBC News en el que reconoció que el hilo de mensajes “parece ser auténtico” y que están “revisando cómo se añadió inadvertidamente un número a la cadena”.
Al ser consultado sobre el incidente, el presidente Trump afirmó: “Me estás contando esto por primera vez”. Más tarde, hizo una broma al respecto en redes sociales.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, desestimó el informe, negó que se hubieran compartido planes militares y llamó a Goldberg un “supuesto periodista”.
Las reacciones no se hicieron esperar. Legisladores demócratas calificaron el episodio como una grave falla de seguridad nacional. “Están jugando con información altamente clasificada y eso nos pone en riesgo a todos los estadounidenses”, dijo el senador Mark Warner. La senadora Hillary Clinton también se pronunció, compartiendo el artículo en sus redes con un irónico: “Tienen que estar bromeando”.
Incluso algunos republicanos expresaron su preocupación. El congresista Mike Lawler advirtió que “la información clasificada no debe transmitirse por canales inseguros, y mucho menos a personas sin autorizaciones de seguridad, incluyendo periodistas”.
Mientras continúa la revisión interna, crece la presión sobre la administración Trump para explicar cómo se permitió tal acceso a información delicada, aunque fuera por error.