
San Salvador – Un avión con 238 venezolanos presuntamente vinculados a la pandilla Tren de Aragua y 23 miembros de la MS-13 aterrizó en El Salvador el domingo por la mañana, en lo que parece ser un desafío directo a la orden de un juez federal en Estados Unidos que prohibía estas deportaciones.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele confirmó la llegada del grupo y publicó en redes sociales un mensaje burlándose de la decisión judicial en EE.UU.: “Oopsie… demasiado tarde”.
Today, the first 238 members of the Venezuelan criminal organization, Tren de Aragua, arrived in our country. They were immediately transferred to CECOT, the Terrorism Confinement Center, for a period of one year (renewable).
— Nayib Bukele (@nayibbukele) March 16, 2025
The United States will pay a very low fee for them,… pic.twitter.com/tfsi8cgpD6
Bukele detiene a los deportados en cárcel de máxima seguridad
Bukele informó que los deportados fueron trasladados de inmediato al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una prisión de máxima seguridad conocida por albergar a miles de pandilleros. Indicó que estarán detenidos por un año, con posibilidad de extender su reclusión.
“Estados Unidos pagará una tarifa muy baja por ellos, pero será un costo alto para nosotros”, comentó el mandatario, sugiriendo que su gobierno asumirá la carga de mantener a los reclusos.
Trump desoye orden judicial y deporta a migrantes
El traslado de los venezolanos y mexicanos a El Salvador ocurrió horas después de que el juez federal James Boasberg ordenara detener las deportaciones. La administración de Donald Trump había intentado justificar las expulsiones bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma de guerra de 1798, pero la corte bloqueó la medida por considerarla inconstitucional.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, confirmó la llegada de los deportados a El Salvador y agradeció a Bukele, a quien calificó como “el líder de seguridad más fuerte de nuestra región”.
El incidente marca una nueva escalada en las políticas de inmigración de Trump, quien ha prometido deportaciones masivas en su segundo mandato. La decisión de Bukele de aceptar a los deportados también refuerza su papel como aliado clave de EE.UU. en temas de seguridad en Centroamérica.