Washington D.C. – La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a intensificarse luego de que el expresidente Donald Trump amenazara con imponer nuevos aranceles a la madera y los productos lácteos canadienses. La declaración, realizada el viernes 7 de marzo, desde la Oficina Oval, se produjo apenas un día después de que el gobierno ofreciera una prórroga de un mes en los aranceles a ciertos productos canadienses y mexicanos. Según Trump, la medida busca igualar los elevados impuestos que Canadá aplica a los productos lácteos estadounidenses.
Trump afirmó que Canadá ha impuesto durante años aranceles de hasta el 250% a las importaciones de productos lácteos provenientes de Estados Unidos, perjudicando a los agricultores del país. En respuesta, advirtió que su administración podría establecer aranceles equivalentes en cualquier momento, lo que generó incertidumbre en los mercados y en sectores clave de la economía. La declaración llegó en medio de un entorno económico inestable, con signos de desaceleración en la contratación y un repunte en la inflación.
El sector lácteo ha sido un punto de fricción entre ambos países durante años. En 2023, un panel de disputas comerciales falló a favor de Canadá, argumentando que sus impuestos a la leche no violaban el tratado T-MEC. Sin embargo, varios legisladores estadounidenses criticaron la decisión, asegurando que perjudica a los productores de estados como Wisconsin. A pesar de sus reclamos, el tratado firmado por Trump no logró modificar los aranceles canadienses sobre los lácteos, y la reciente amenaza del expresidente reaviva el conflicto.
Además del sector agrícola, Trump también ha dirigido su atención a la industria maderera. Ha sugerido que Estados Unidos puede reducir su dependencia de la madera canadiense y fortalecer la producción nacional. Sin embargo, expertos advierten que aumentar los aranceles a la madera importada podría encarecer la construcción y agravar la crisis de asequibilidad de la vivienda en EE. UU. Actualmente, alrededor del 30% de la madera blanda utilizada en el país proviene de Canadá, y ya está sujeta a aranceles del 14,5%.
El futuro de esta disputa comercial sigue siendo incierto, pero la posibilidad de nuevos aranceles añade presión a las relaciones entre ambos países y a sectores económicos clave. Mientras Trump insiste en que busca condiciones justas para los productores estadounidenses, economistas y empresarios temen que estas medidas puedan generar efectos adversos en la economía y el comercio bilateral.