Ciudad de Vaticano – La Plaza de San Pedro se ha convertido en un punto de encuentro para cientos de fieles que se congregan para rezar por la recuperación del Papa Francisco, quien se encuentra hospitalizado desde hace once días en el Hospital Gemelli. Jóvenes, familias, sacerdotes, religiosas y miembros de la Curia Romana se suman a esta iniciativa, que inicio la noche del 24 de febrero, y que estuvo presidida por el Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.
A pesar de la lluvia y las dificultades del transporte en Roma, la convocatoria logró reunir a numerosas personas que quisieron expresar su cercanía con el Pontífice. Esta vigilia de oración forma parte de una cadena espiritual que ha trascendido fronteras, con misas y rosarios organizados en diversas diócesis del mundo, incluyendo la archidiócesis de Buenos Aires, tierra natal del Papa. Según el boletín del Vaticano, Francisco ha mostrado signos de una leve mejoría, aunque su estado de salud ha generado preocupación entre los fieles.
En la Plaza, el ambiente fue de profunda devoción. Entre los asistentes se encontraban treinta cardenales, además de religiosas y representantes de la Curia Romana. La oración se desarrolló en un clima de recogimiento, con la lectura del Evangelio de Lucas y el canto de letanías, mientras muchos sostenían rosarios, fotografías del Papa y banderas de distintos países. Frente al escenario papal, donde usualmente preside audiencias y misas, se colocó el icono de María Santísima de los Enfermos, a quien se encomendó la recuperación del Santo Padre.
El Cardenal Parolin destacó la tradición de la Iglesia de rezar por sus pastores, recordando que la oración por el Papa es un acto que se ha mantenido a lo largo de la historia. Durante su mensaje, pidió la intercesión de María, Salus Infirmorum, para que sostenga al Pontífice en este momento de prueba y le conceda una pronta recuperación. Sus palabras fueron seguidas por un prolongado aplauso y el coro espontáneo de los fieles exclamando: «¡Viva el Papa!»
Entre los asistentes, había personas de diversas nacionalidades y condiciones, desde religiosas hasta peregrinos llegados de distintas partes del mundo. Algunos se acercaron al obelisco central para continuar su oración en silencio, mientras otros compartían su testimonio sobre la importancia de la figura del Papa en sus vidas. El Cardenal Lazarus You Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero, expresó su gratitud por la unión de la comunidad en este difícil momento y envió un mensaje de apoyo a Francisco: “Santo Padre, le queremos. Estamos con usted y rezamos por su pronta recuperación”.