Washington D.C. – La administración Trump ha iniciado una reducción drástica de personal en la Administración Federal de Aviación (FAA), afectando a cientos de empleados en un momento crítico para la seguridad aérea. La medida, implementada durante un fin de semana de alto tráfico llega poco después de un accidente fatal en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan en la capital del país, lo que ha encendido las alarmas en la industria aeronáutica.
Los despidos afectaron principalmente a trabajadores en período de prueba, quienes fueron informados a última hora del viernes 14 de febrero mediante correos electrónicos enviados desde una cuenta externa al gobierno. Entre los cesados hay técnicos especializados en radares, sistemas de aterrizaje y asistencia a la navegación, esenciales para el funcionamiento seguro del tráfico aéreo. Es bien sabido que la agencia FAA ya enfrentaba un déficit de controladores y una sobrecarga operativa, lo que según expertos, podría agravar aún más los riesgos en la aviación.

Los recortes de personal aumentan la creciente preocupación por la seguridad aérea
Semanas antes del accidente en D.C., Trump había disuelto el Comité Asesor de Seguridad de la Aviación, un organismo creado tras el atentado de Lockerbie en 1988 para evaluar riesgos en aeropuertos y aerolíneas. La eliminación de este panel ha sido criticada por especialistas, quienes advierten que la industria necesita más supervisión, no menos
Entre los afectados se encuentra Charles Spitzer-Stadtlander, quien denunció en LinkedIn que su despido podría estar relacionado con sus comentarios críticos hacia Tesla y X (antes Twitter), empresas propiedad de Elon Musk. Spitzer-Stadtlander aseguró que su puesto estaba protegido por razones de seguridad nacional, ya que trabajaba en la vigilancia de amenazas con drones. Además, relató que su acceso a los sistemas fue bloqueado abruptamente y sus archivos eliminados sin previo aviso.
El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) dirigido por Musk y responsable de implementar los recortes en agencias federales, no ha emitido declaraciones sobre la situación. Mientras tanto, los despidos continúan generando incertidumbre en un sector donde la falta de personal ya es un problema crítico, dejando a la aviación estadounidense en un escenario de mayor vulnerabilidad.