Washington D.C. – En un giro inesperado, el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) dio marcha atrás el martes 4 de febrero, a su decisión de bloquear la recepción de paquetes provenientes de China y Hong Kong, apenas un día después de anunciar la medida. La suspensión inicial estaba relacionada con la reciente aplicación de un arancel del 10% a productos chinos y la eliminación de una exención aduanera que permitía el ingreso libre de impuestos de envíos de bajo valor.
A pesar de que USPS no explicó las razones detrás de su cambio de postura, aseguró que trabajará en coordinación con Aduanas y Protección Fronteriza para diseñar un mecanismo que permita el cobro de los nuevos aranceles sin generar interrupciones en los envíos. La incertidumbre sobre la prohibición generó preocupación entre empresas de comercio digital, como Shein y Temu, que dependen de estos envíos para mantener su modelo de negocio basado en precios asequibles y entregas directas al consumidor.
El ajuste en la política comercial de Washington, que eliminó la exención “de minimis”, podría derivar en incrementos de precios y posibles retrasos en las entregas para millones de compradores en EE.UU. Según estimaciones oficiales, el país procesa más de 4 millones de importaciones de bajo valor semanalmente, lo que refleja el enorme volumen de comercio que pudo haberse visto afectado.
Los analistas advierten que esta nueva estrategia podría alterar el panorama del comercio electrónico, impactando a plataformas como AliExpress, Shopify y Amazon, que también utilizan envíos directos desde China para competir con gigantes de la moda rápida. En 2023, las exportaciones chinas de paquetes pequeños alcanzaron los 66.000 millones de dólares, una cifra que evidencia el crecimiento explosivo de este sector en los últimos años.
A pesar del revés en la prohibición, el impacto de los nuevos aranceles aún está por verse. Mientras el gobierno avanza con su estrategia de comercio exterior, las empresas buscan formas de adaptarse a las nuevas condiciones y evitar que estas medidas afecten la competitividad del comercio digital en Estados Unidos.