
Tacoma, WA – El pasado 2 de enero, 110 inmigrantes detenidos fueron trasladados a Seattle y luego llevados al Centro de Procesamiento del ICE en Tacoma. La organización La Resistencia, que defiende los derechos de los inmigrantes, señaló que este es el mayor grupo de personas que ha llegado en un solo vuelo desde que empezaron a monitorear estos movimientos en 2023.
De acuerdo con La Resistencia, el grupo arribó desde Phoenix al aeropuerto Boeing Field con esposas y vestimenta de civil. Aunque se desconoce el país de origen de los detenidos, la organización destacó que la cifra supera ampliamente el récord anterior de 53 personas en un solo vuelo. Además, señalaron que esta llegada masiva se dio en un día inusual, ya que estos vuelos suelen registrarse los martes.
El centro de detención en Tacoma, operado por el Grupo GEO, es una de las instalaciones más grandes de su tipo en el país y la única en el estado de Washington, con capacidad para más de 1.500 personas. La llegada de estos 110 inmigrantes eleva la población del centro a más de 1.000 detenidos, alcanzando niveles previos a la pandemia. La Resistencia anticipa que este tipo de traslados masivos se vuelva más frecuente, en línea con las políticas anunciadas por el presidente Donald Trump en materia de deportación.
Las condiciones en la instalación han sido objeto de críticas durante años. Informes del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington han documentado denuncias de aislamiento prolongado, condiciones insalubres y presuntos abusos contra los detenidos, lo que ha provocado múltiples huelgas de hambre. Además, un fallo reciente del Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito determinó que la práctica de pagar un dólar al día a los detenidos por realizar tareas dentro del centro violaba la ley de salario mínimo del estado.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Grupo GEO han asegurado que las instalaciones cumplen con los estándares federales y han reiterado su compromiso de respetar los derechos de los detenidos. Sin embargo, organizaciones defensoras de los inmigrantes continúan presionando para el cierre del centro, argumentando que las condiciones de detención no cumplen con los principios básicos de derechos humanos.