Los Ángeles, CA – El sur de California enfrenta una nueva crisis por nuevos incendios forestales, mientras que el Incendio Hughes avanza rápidamente en los condados de Los Ángeles y Ventura. Desde su inicio el miércoles, este incendio ha consumido más de 10,000 acres y ha puesto en peligro a más de 14,000 estructuras, según el departamento de Silvicultura y Protección contra incendios de California (Cal Fire). Hasta el jueves 23 de enero, el fuego estaba contenido solo en un 14%.
El incendio, localizado al norte de Santa Clarita, en la comunidad de Castaic, ha llevado a la evacuación de aproximadamente 31,000 residentes, mientras que otras 23,000 personas permanecen bajo advertencia de evacuación, informó el sheriff del condado de Los Ángeles, Robert Luna. A pesar de los esfuerzos de más de 250 bomberos en la región, los vientos de Santa Ana y la vegetación seca continúan complicando el control del incendio.
Mientras el incendio Hughes sigue causando estragos, el Servicio Meteorológico Nacional ha emitido una alerta de bandera roja hasta el viernes 24 de enero, debido al alto riesgo de más incendios. En paralelo, otro incendio más pequeño que inicio el miércoles 22 de enero, el Sepulveda Fire, fue controlado rápidamente por los bomberos y limitado a solo 40 acres gracias a las condiciones climáticas favorables. Sin embargo, las autoridades advierten que el peligro de propagación persiste.
Además de los incendios, las autoridades locales y estatales se preparan para las lluvias esperadas este fin de semana, las cuales podrían agravar la situación. El Servicio Meteorológico Nacional anticipa que las precipitaciones sobre las zonas quemadas podrían causar deslizamientos de tierra y flujos de escombros tóxicos, lo que representa un nuevo peligro para las comunidades afectadas. Equipos de emergencia están instalando barreras y sistemas de drenaje para mitigar los posibles daños.
La crisis ha provocado la evacuación de cárceles y escuelas en el área de Castaic, afectando tanto a estudiantes como a reclusos. Varias instituciones educativas han cerrado temporalmente como medida de precaución, mientras las autoridades monitorean el impacto del humo y las llamas. El condado de Los Ángeles continúa movilizando recursos para proteger vidas y propiedades ante este doble desafío de incendios forestales y condiciones climáticas extremas.