Seattle – Después de casi una década de litigio, un jurado determinó que el Departamento de Niños, Jóvenes y Familias (DCYF) retiró de manera indebida a un niño autista de su hogar, y le otorgó a su familia una compensación de 7 millones de dólares. La demanda federal alegaba que el niño, identificado como JL en los documentos judiciales, fue colocado en múltiples hogares temporales debido a acusaciones infundadas de negligencia parental, lo que resultó en daño prolongado para él y su familia.
El caso se originó en 2012 cuando la familia, poco después del diagnóstico de autismo del niño, buscó atención médica para atenderle una serie de problemas alimentarios y gastrointestinales. De acuerdo con un artículo del Seattle Times, el estado utilizó información médica incompleta para inculpar a la madre por negligencia, acusándola de no alimentarlo y retiró al niño -de apenas 3 años- de su hogar, colocándolo en el sistema de cuidado temporal (Foster Care). En 2014, la Fiscalía del Condado King presentó cargos contra la madre, pero fueron retirados tras una revisión de los registros médicos que ya estaban disponibles en el momento de la separación del niño.
Los abogados de la familia argumentaron que el DCYF no realizó una investigación adecuada y emitió una evaluación con información incorrecta y declaraciones falsas. A pesar de contar con evidencia médica que desmentía las acusaciones, el estado continuó responsabilizando a la madre y tardó un año en revisar los registros médicos del niño. Durante este tiempo, JL sufrió un retroceso en su desarrollo y presentó problemas emocionales significativos, acentuados por su diagnóstico de autismo, según los testimonios de sus médicos.
El juicio se llevó a cabo en el Distrito Occidente de Washington, en Seattle, bajo la supervisión del juez James Robart. Tras los alegatos finales presentados el lunes 24 de febrero, el jurado emitió su veredicto al día siguiente, concluyendo que el estado no cumplió con su deber de proteger a JL y a su familia.
Los abogados de la familia destacaron que el fallo representa un reconocimiento del daño causado y una compensación por los años de sufrimiento de JL y sus padres.