
Washington D.C. – El gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha una iniciativa para identificar y procesar a cientos de miles de niños migrantes que ingresaron al país sin sus padres, según un memorando interno del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) revisado por Reuters. La medida busca ampliar los esfuerzos de deportación. Sin embargo, aún no se ha determinado la fecha exacta para el inicio de las operaciones de control.
Desde 2019, más de 600,000 menores no acompañados han cruzado la frontera entre Estados Unidos y México, según datos oficiales. Durante este periodo, decenas de miles de personas han sido deportadas, incluyendo más de 31,000 migrantes que no se presentaron a sus audiencias en la corte de inmigración. A pesar de la magnitud de esta nueva estrategia, ni el Departamento de Seguridad Nacional ni ICE han respondido a solicitudes de comentarios sobre el contenido del memorando.
En su primer mandato, la administración Trump implementó una política de “tolerancia cero” que resultó en la separación de miles de niños de sus padres en la frontera, generando una fuerte condena internacional. Aunque la política fue suspendida en 2018, se estima que hasta 1,000 niños aún permanecen separados de sus familias. Ahora, con este nuevo enfoque, el gobierno busca garantizar que los menores no sean víctimas de trata de personas o explotación, según el documento interno.
El memorando establece que los niños inmigrantes recibirán una notificación para comparecer ante un tribunal de inmigración o enfrentarán la deportación si ya tienen órdenes pendientes en su contra. ICE ha clasificado a estos menores en tres categorías prioritarias: “riesgo de fuga”, “seguridad pública” y “seguridad fronteriza”. Las autoridades han sido instruidas para enfocarse principalmente en aquellos considerados con alto riesgo de evasión (aunque sean menores) como los que no asistieron a sus audiencias o aquellos que fueron entregados a patrocinadores sin lazos familiares directos.
Para llevar a cabo estas acciones, ICE ha recopilado información de diversas bases de datos y registros gubernamentales con el fin de rastrear y localizar a los menores. La implementación de esta iniciativa marca un nuevo capítulo en la política migratoria de Estados Unidos, con un enfoque reforzado en el seguimiento y procesamiento de niños inmigrantes que llegaron al país sin compañía de sus padres o tutores legales.