Nueva Orleans, LA – El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, una de las plataformas más vistas del mundo, se convirtió en un escenario inesperado para la audaz visión artística de Kendrick Lamar. Lejos de los shows nostálgicos y llenos de éxitos que suelen marcar este evento, Lamar apostó por una narrativa intensa, con mensajes políticos, referencias culturales y una puesta en escena diseñada tanto para la audiencia en el estadio como para la viralidad en redes sociales.
Desde su primer momento en el escenario, el rapero desafió las expectativas
En lugar de abrir con una de sus canciones más conocidas, apareció en un ambiente sombrío, murmurando versos de una melodía inédita, mientras el actor Samuel L. Jackson, interpretando a un Tío Sam satírico, encarnaba las expectativas convencionales del público. La puesta en escena jugó con la ligera línea que divide el espectáculo y la crítica, planteando preguntas sobre identidad, el poder y la cultura popular en Estados Unidos.
El escenario estaba lleno de símbolos patrios estadounidenses con la bandera dividida en lo que muchos en las redes interpretaron como la clara división política que existe en los Estados Unidos.
“Not Like Us”
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la posible interpretación de “Not Like Us”, su feroz tema contra Drake, que ha generado un fenómeno global. Lamar supo jugar con la anticipación, insinuando obstáculos legales antes de finalmente interpretar el tema con un mensaje aún más afilado, que resonó en el estadio y en redes sociales. Además, la sorpresiva aparición de Serena Williams, acompañando el ritmo de la canción, agregó otra capa de simbolismo y viralidad a la presentación.
El cierre del espectáculo con la canción “TV Off” consolidó la intención de Lamar de ofrecer un mensaje más allá del entretenimiento. Con una invitación a apagar la televisión y participar activamente en la sociedad, su actuación dejó una impresión distinta a la de otros shows de medio tiempo. Lejos de seguir la fórmula tradicional, Kendrick Lamar propuso una experiencia que combinó crítica social, innovación visual y el sello distintivo de su carrera.