Washington D.C. – La Casa Blanca dio marcha atrás este miércoles 29 de enero, en su decisión de congelar temporalmente el gasto en subsidios federales, luego de que la medida generara incertidumbre, confusión y provocara una reacción legal inmediata en su contra. La orden, emitida el lunes por la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), generó confusión en gobiernos estatales, escuelas y organizaciones que dependen de estos recursos, al tiempo que enfrentaba desafíos en los tribunales.
El objetivo de la suspensión, según la administración Trump, era revisar si los programas federales cumplían con nuevas directrices establecidas por órdenes ejecutivas recientes, es decir, que se ajustaran a los estándares que la nueva administración busca imponer. Como parte de este proceso, las agencias debían responder preguntas sobre si los fondos apoyaban temas como identidad de género o aborto. Sin embargo, la falta de claridad en la comunicación oficial generó incertidumbre sobre qué áreas de financiamiento estarían realmente en riesgo.
En un escueto comunicado interno, la Casa Blanca confirmó la anulación de la orden, aunque aclaró que las políticas impulsadas por Trump en materia de control del gasto federal siguen en pie. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, culpó a los medios y al sistema judicial por la confusión, insistiendo en que la administración continuará aplicando las medidas del presidente para limitar ciertas partidas presupuestarias.
A pesar de la reversión de la medida, el temor persiste entre organizaciones y agencias que dependen de estos fondos. Programas esenciales como Meals on Wheels, que proporciona asistencia alimentaria a adultos mayores, y Head Start, que ofrece educación infantil en comunidades vulnerables, expresaron preocupación por el futuro de su financiamiento y posibles restricciones a largo plazo.
Líderes demócratas calificaron la revocación como una victoria tras la presión ejercida por distintos sectores. La senadora Patty Murray criticó la administración por generar caos innecesario, mientras que el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmó que la presión pública obligó a Trump a retroceder. Con este giro, la Casa Blanca busca cerrar la controversia judicial y centrar sus esfuerzos en la aplicación de sus nuevas políticas de gasto federal.