
SEATTLE — Un video publicado en TikTok tras una salida nocturna en Seattle mostró a decenas de personas esperando comida caliente en un puesto improvisado en Northgate. La grabación, compartida en agosto de 2024 por la cuenta @seattle.food.diva, presentó el lugar como un popular punto de comida nocturna y rápidamente se volvió viral.
Lo que para muchos usuarios fue una recomendación gastronómica más, para varios comerciantes con permisos marcó el inicio visible del crecimiento de puestos de comida sin permiso, un fenómeno que hoy genera debate entre autoridades, empresarios y consumidores.

Sergio García, propietario del negocio móvil 12’s Mex Kitchen, recuerda ese momento como un punto de cambio. Según explica, el interés impulsado por redes sociales coincidió con la aparición constante de vendedores informales en zonas de alto tránsito.
“De repente estaban en todos lados”, dijo.
El impacto de los puestos de comida sin permiso en negocios establecidos
García llegó al estado de Washington hace dos décadas desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, y abrió su negocio tras completar un proceso regulatorio que tomó meses. Obtener licencias, inspecciones sanitarias y permisos laborales implicó cerca de seis meses de trámites y una inversión inicial estimada entre $10,000 y $15,000.
El proceso incluyó revisiones del Departamento de Salud, requisitos del Departamento de Bomberos y registros fiscales obligatorios.
Cuando comenzó a operar cerca de eventos deportivos en Lumen Field y T-Mobile Park, las jornadas largas daban resultados positivos, con ingresos que podían alcanzar los $8,000 por evento. Sin embargo, la situación cambió con el aumento de vendedores informales.
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Más vendedores informales y menos ingresos
A partir de 2024, relata el comerciante, comenzaron a instalarse más carritos y puestos móviles alrededor de estadios y conciertos. Primero aparecieron vendedores de hot dogs y luego opciones más variadas como tacos, frutas preparadas y comida caliente.
Con el crecimiento de estos vendedores sin licencia, las ventas disminuyeron considerablemente.
“Antes competías con pocos; ahora ves filas completas de carritos”, explicó.
Según su experiencia, algunos días que antes generaban ingresos altos ahora apenas alcanzan los $2,000. El empresario señala que el principal problema es la diferencia de costos operativos entre negocios regulados y quienes operan fuera del sistema de permisos.

De la viralidad en redes sociales a la preocupación pública
El aumento de la popularidad de estos puestos coincidió con más reportes ante autoridades sanitarias. Datos de Public Health — Seattle & King County muestran que más de 180 vendedores sin autorización fueron citados en 2025, superando registros anteriores.
La agencia publica información sobre inspecciones y regulaciones alimentarias en su sitio oficial (Public Health Seattle & King County), donde se detallan los estándares exigidos para la manipulación segura de alimentos.
El fenómeno también ha sido observado en otras regiones del estado como los condados de Snohomish, Thurston, Yakima y Franklin, donde autoridades reportaron dificultades para controlar operaciones móviles que cambian constantemente de ubicación.
Everett endurece sanciones contra puestos de comida sin permiso
Ante el incremento de denuncias, el Concejo Municipal de Everett aprobó por unanimidad una ordenanza que convierte la operación de puestos de comida sin permiso en un delito menor.
La normativa permite imponer multas de hasta $5,000, la confiscación de equipo y penas de hasta un año de cárcel. Funcionarios indicaron que la medida responde al aumento de reportes, que pasaron de 16 en 2022 a 203 en 2025.
Detalles sobre regulaciones comerciales locales pueden consultarse en el sitio oficial de la ciudad (City of Everett).

El reto de equilibrar regulación y oportunidades económicas
Durante años, las autoridades priorizaron programas educativos para ayudar a vendedores informales a regularizar sus operaciones. Sin embargo, funcionarios reconocen que muchos continúan operando sin permisos o reaparecen tras intervenciones administrativas.
Al mismo tiempo, la viralidad en redes sociales ha impulsado una cultura de comida nocturna accesible, generando un debate entre seguridad alimentaria, competencia comercial y oportunidades económicas para trabajadores independientes.
Este escenario refleja una tendencia más amplia observada en ciudades del oeste de Estados Unidos, donde el crecimiento de la economía informal ha obligado a revisar modelos de supervisión sanitaria y cumplimiento regulatorio.
La experiencia personal detrás del debate
García afirma que incluso ha ofrecido orientación a algunos vendedores para iniciar procesos legales, aunque asegura que pocos aceptan.
“No estoy en contra de nadie que quiera trabajar”, dijo. “Pero todos deberíamos hacerlo bajo las mismas reglas”.
Mientras Everett comienza a aplicar la nueva legislación, autoridades y comerciantes continúan evaluando cómo responder a un fenómeno que pasó de ser una tendencia viral a un tema central de política pública en Washington.
¿Por qué las ciudades están regulando los puestos de comida sin permiso?
Las autoridades señalan preocupaciones relacionadas con seguridad alimentaria, cumplimiento fiscal y competencia equitativa entre negocios que cumplen regulaciones y aquellos que operan sin licencias.
¿Es ilegal vender comida sin permisos en Washington?
Sí. Las leyes estatales y municipales exigen licencias comerciales y permisos sanitarios para vender alimentos al público, incluyendo inspecciones y requisitos de manejo seguro.
¿Cómo puede un vendedor obtener permisos legales para operar?
Los interesados deben registrarse ante agencias estatales y locales, completar inspecciones sanitarias y cumplir normas laborales y fiscales establecidas por el estado y los gobiernos municipales.
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