Olympia, WA – El sistema de salud pública en Washington se encuentra en una encrucijada tras la eliminación de $130 millones en subvenciones, resultado de los recientes recortes al presupuesto de agencias federales. La Autoridad de Atención Médica del estado también verá reducidos sus fondos en $34 millones, impactando directamente programas esenciales de atención médica y salud mental. Estos ajustes presupuestarios generan preocupación entre expertos y funcionarios, quienes advierten sobre las dificultades que traerá la falta de financiamiento en la respuesta a emergencias de salud y el bienestar de la comunidad.
El Dr. Umair Shah, ex secretario de salud de Washington, indicó al medio MyNorthwest, que el sistema de salud pública ya operaba con recursos limitados y que este nuevo recorte lo debilita aún más. La senadora Patty Murray expresó su inquietud, señalando que la reducción de fondos complicará la capacidad del estado para enfrentar brotes de enfermedades y ofrecer servicios críticos a millones de personas.
Los recursos eliminados estaban destinados a la vigilancia epidemiológica y campañas de vacunación contra el COVID-19 y otras enfermedades respiratorias. A nivel nacional, los recortes incluyen 11,400 millones de dólares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y unos mil millones de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental. La disminución de estos fondos podría afectar la detección temprana de enfermedades y el acceso a tratamientos para quienes más lo necesitan.
Uno de los programas más afectados es la línea nacional de crisis y prevención del suicidio 988, que perderá mil millones en financiamiento. Aunque en Washington esta línea de ayuda recibe apoyo a través de un impuesto estatal sobre las facturas de telefonía móvil, parte de su infraestructura y operación dependen de fondos federales. Las autoridades locales aún evalúan cómo esta reducción afectará la disponibilidad y eficacia del servicio.
Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, bajo la dirección de Robert F. Kennedy Jr., anunció la eliminación de 20,000 puestos de trabajo, lo que dicen, representará un ahorro anual de $1,800 millones para el gobierno federal. La mitad de estos trabajadores recibían beneficios federales, de acuerdo con datos de la administración Trump. Con estos cambios, Washington se enfrenta a un panorama incierto en materia de salud pública, con interrogantes sobre el futuro de programas esenciales para la comunidad.