El turismo en Estados Unidos enfrenta una caída significativa en la llegada de visitantes internacionales, una tendencia que se ha intensificado debido a las estrictas políticas migratorias implementadas por la administración Trump. Las restricciones fronterizas, el endurecimiento en los procesos de entrada y las recientes detenciones de viajeros han generado incertidumbre, desalentando a muchos turistas de considerar a EE.UU. como destino.
La firma Tourism Economics reportó que, en lugar del crecimiento esperado del 5%, la industria experimenta una reducción del 9% en el flujo de visitantes, lo que representa una posible pérdida de 64 mil millones de dólares en ingresos. Factores como la retórica política, la imposición de aranceles y la percepción de riesgo al viajar al país han influido en esta disminución. Canadá, por ejemplo, ha registrado una caída del 23% en el número de viajeros que regresan por carretera y una reducción del 13% en el tráfico aéreo hacia EE.UU.
Casos recientes han reforzado la preocupación de los viajeros. Entre ellos, la detención de Becky Burke, una turista galesa retenida durante tres semanas en un centro de inmigración, y el arresto de la banda británica UK Subs al aterrizar en Los Ángeles. Estas situaciones han llevado a que el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido advierta a sus ciudadanos sobre los riesgos de ingresar a EE.UU., incluso si cuentan con visas válidas.
Además, las nuevas regulaciones del Departamento de Estado sobre identidad de género han afectado a viajeros transgénero, provocando que países como Dinamarca y Finlandia emitan alertas sobre posibles dificultades para quienes tengan el marcador de género «X» en sus pasaportes. La aplicación rigurosa de estas normativas también ha afectado a estudiantes y académicos provenientes de India y Medio Oriente, a pesar de que sus países han mantenido históricamente buenas relaciones con EE.UU.
Frente a este panorama, expertos en turismo advierten que el país podría enfrentar un declive aún mayor en la llegada de visitantes si las políticas actuales no se flexibilizan. El turismo ha sido históricamente una fuente clave de ingresos para EE.UU., pero el temor a detenciones y restricciones innecesarias podría cambiar la percepción global del país como un destino acogedor, afectando su competitividad en el sector turístico internacional.