
Yucatán, MX – Durante las celebraciones del equinoccio de primavera en Chichén Itzá, dos turistas extranjeros desafiaron las normas de seguridad al escalar la pirámide de Kukulkán, generando una fuerte reacción entre los visitantes. En incidentes separados ocurridos el jueves 20 de marzo, los infractores lograron evadir la vigilancia y ascendieron la icónica estructura, lo que provocó gritos de indignación por parte de la multitud presente en el sitio arqueológico.
Uno de los turistas, un alemán de 38 años, fue confrontado por otros visitantes tras descender de la pirámide. Testigos reportaron que recibió un golpe en la frente que le provocó una herida sangrante, mientras algunos en la multitud exigían medidas más severas, haciendo referencia a los sacrificios rituales de la civilización maya. La situación escaló al punto en que elementos de la Guardia Nacional y agentes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) fueron agredidos al intentar protegerlo.
Este evento recuerda un incidente similar ocurrido en 2022, cuando una mujer que subió la pirámide de Kukulkán fue recibida con gritos de «¡Cárcel!» por parte de los asistentes. Desde 2006, el acceso a la estructura ha estado prohibido con el objetivo de preservar este Patrimonio de la Humanidad y una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.
El equinoccio de primavera en Chichén Itzá es un evento de gran importancia cultural y turística, atrayendo a miles de visitantes cada año para presenciar el fenómeno del Descenso de la Serpiente Emplumada. Sin embargo, las medidas de seguridad se han vuelto más estrictas para evitar daños a la pirámide y garantizar el respeto a las normas establecidas en el sitio.
Los turistas que escalaron la pirámide fueron entregados a las autoridades y podrían enfrentar sanciones conforme al artículo 55 de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de México. En particular, el hombre alemán habría intentado ocultarse dentro de la estructura antes de ser escoltado por custodios del INAH. Estos incidentes refuerzan la necesidad de mantener una vigilancia rigurosa en el sitio arqueológico para evitar futuras violaciones de las normativas.