Washington D.C. – El presidente Trump anunció el jueves 6 de marzo, una prórroga de un mes en la aplicación de aranceles a las importaciones mexicanas protegidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La decisión significa que estos productos quedarán exentos, de manera temporal, del gravamen del 25 % que su administración impuso recientemente a bienes provenientes de México y Canadá.
Trump explicó en Truth Social que la medida responde a su disposición de negociar y al “respeto” que le tiene a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, con quien aseguró haber discutido temas como el control migratorio y el combate al tráfico de fentanilo. A diferencia de México, Canadá no ha recibido confirmación sobre una posible exención arancelaria, pese a la conversación que el primer ministro Justin Trudeau sostuvo con el mandatario estadounidense.
El gobierno de Trump ya había excluido a las grandes automotrices de este esquema arancelario, permitiendo que compañías como Ford, General Motors y Stellantis continúen operando sin verse afectadas. Sin embargo, la incertidumbre generada por la política comercial ha impactado en los mercados financieros, provocando caídas en los principales índices de Wall Street, incluidos el Dow Jones, el Nasdaq y el S&P 500.
Más allá de esta tregua temporal con México, la administración estadounidense ha reiterado su intención de imponer aranceles recíprocos a otras naciones, además de aplicar medidas específicas para sectores clave como la industria tecnológica, la farmacéutica y la automotriz. Esto ha generado inquietud en el ámbito empresarial, donde crecen los temores de una escalada en las tensiones comerciales a nivel global.
Con el 2 de abril como nueva fecha límite, México tiene una ventana de oportunidad para negociar con Washington y evitar que las tarifas entren en vigor. No obstante, la incertidumbre persiste, y el futuro de las relaciones económicas dentro del T-MEC dependerá de las próximas decisiones en la Casa Blanca.