Lynnwood, WA. — En medio de un clima de incertidumbre y temor, José y María, (para ocultar sus identidades, no usaremos sus nombres verdaderos) una pareja de inmigrantes indocumentados originarios de Toluca, Estado de México, compartieron su historia y sus miedos durante un evento informativo realizado en la iglesia Silver Creek en Lynnwood, Washington. El evento fue organizado por Refugee and Immigrant Services Northwest, WAGRO, The Wellbeing Center y Mujeres con Actitud Latina, con el objetivo de orientar a familias inmigrantes sobre sus derechos y deberes ante un posible encuentro con agentes de inmigración.

Sin embargo, lo que más impactó no fueron las palabras de los expertos, sino las caras de preocupación de los asistentes, especialmente de padres y madres como José y María, quienes enfrentan la angustia de tener que designar a un tutor legal para sus hijos nacidos en Estados Unidos en caso de una deportación repentina.
Una vida de trabajo y miedo constante
José llegó al país en 1995 y desde entonces ha trabajado en jardinería, construcción, lavado de platos y labores agrícolas. Siempre ha pagado sus impuestos y nunca ha tenido problemas con la ley, pero su estatus migratorio irregular ha sido una barrera constante. Ha perdido empleos por no tener permiso de trabajo y vive con el temor permanente de una redada en su centro laboral.
«Para mí lo más importante son mis hijos», explica José. «El trabajo es algo material, pero si me quitan a mis hijos, ¿cuándo los volveré a ver? Sería una lucha muy grande.»

Su esposa María, también indocumentada, comparte la misma preocupación. «Venimos a trabajar, a sacar adelante a este país», comenta, lamentando que por culpa de la delincuencia organizada todos los inmigrantes son etiquetados como criminales, aún cuando su única intención es trabajar y darle un mejor futuro a sus hijos.
El impacto de las políticas migratorias
Durante su campaña, el presidente Donald Trump prometió iniciar «la mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos», dirigida no solo a los inmigrantes indocumentados sino también, potencialmente, a las personas actualmente protegidas por programas como TPS.
En su discurso inaugural, el presidente Donald Trump dijo que planeaba invocar una ley poco conocida del siglo XVIII, la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, como parte de su amplia lista de medidas represivas contra la inmigración. La medida otorga al mandatario una enorme autoridad para señalar y expulsar a inmigrantes indocumentados, aunque los expertos legales han argumentado que enfrentaría una batalla cuesta arriba en los tribunales..
Estas políticas han generado preocupación en comunidades inmigrantes como la de José y María, quienes sienten una mayor vulnerabilidad ante la posibilidad de ser separados de sus hijos.
Preparando un plan de emergencia
Ante la incertidumbre, José y María buscan con urgencia a una persona de confianza con estatus legal que pueda hacerse cargo de sus hijos en caso de una deportación repentina. «Nuestros familiares con papeles están en Texas, así que tuvimos que recurrir a la hija de una amiga para que nos ayude de emergencia», explica José.

El plan de esta familia es que, si son deportados, sus hijos queden temporalmente bajo el cuidado de esta persona hasta que sus familiares de Texas puedan viajar y reunirse con ellos. Eventualmente, los niños serían llevados a México para reunirse con sus padres.
Apoyo comunitario y recursos disponibles
Durante el evento, Karina Gasperín, quien lleva años trabajando con las comunidades inmigrantes, informó que los kits para designar a un representante legal para los hijos de familias indocumentadas estarán disponibles en la iglesia Silver Creek, en Lynnwood. Las personas interesadas pueden solicitar más información enviando un mensaje de texto al 425-343-8492.

Por su parte, la Dra. Julieta Altamirano-Crosby, afirmó que estos talleres informativos continuarán realizándose en diferentes puntos del condado Snohomish. Las fechas y lugares de las próximas jornadas serán anunciadas en las redes sociales de WAGRO Foundation.

La notaria Maribel Sánchez Ortega, quien participó en la jornada, también está disponible para responder preguntas y brindar asesoría a través del correo electrónico: [email protected].
Un reflejo de miles de historias
La historia de José y María es solo una de las miles que reflejan la angustia silenciosa con la que viven las familias indocumentadas en esta nación. Aunque han trabajado duro, pagado impuestos y contribuido al desarrollo de sus comunidades, su permanencia en el país pende de un hilo.
El evento en la iglesia Silver Creek no solo sirvió para educar, también pone de manifiesto la vulnerabilidad emocional de estas familias que cada día luchan por mantener la estabilidad de sus hijos mientras preparan planes para un futuro incierto.