Ciudad del Vaticano – El estado de salud del Papa Francisco se ha visto comprometido tras sufrir el viernes 28 de febrero, un broncoespasmo que le provocó vómitos e inhalación, según informó el Vaticano. Como respuesta, los médicos iniciaron un tratamiento con ventilación no invasiva, al que el pontífice ha respondido de manera positiva. Actualmente, respira con ayuda de una mascarilla que cubre su nariz y boca, aunque no ha sido necesario intubarlo.
A pesar de mantenerse consciente y alerta durante la jornada, fuentes vaticanas advierten que el Papa de 88 años aún no está fuera de peligro. Los especialistas continúan monitoreando su evolución para evaluar el impacto del episodio en su salud. Previamente, Francisco había dedicado la mañana a la oración y a sesiones de fisioterapia respiratoria, además de recibir la Eucaristía.
No es la primera vez que el Papa experimenta dificultades respiratorias desde su hospitalización hace casi tres semanas. El pasado sábado, presentó problemas para respirar acompañados de tos y vómitos. En esta ocasión, los médicos han optado por un tipo distinto de mascarilla para mejorar su oxigenación, permitiéndole recuperar una respiración más estable.
En el marco del Desayuno de Oración Nacional, evento que se conmemora cada año, el vicepresidente JD Vance dedicó un momento para orar por la salud del Papa Francisco. A pesar de sus diferencias políticas, expresó su respeto y admiración por el pontífice, recordando un emotivo momento de 2020, cuando el Papa sostuvo la Eucaristía en una Plaza de San Pedro vacía durante la pandemia.
Cabe mencionar que el Papa Francisco ha sido un severo crítico de diversas políticas de la administración Trump, incluyendo las deportaciones masivas anunciadas recientemente. A inicios de este mes, el pontífice manifestó su preocupación sobre estas medidas, advirtiendo que podrían traer consecuencias negativas. Mientras tanto, su estado de salud se mantiene en atenta observación por el equipo médico del Vaticano.