Ciudad del Vaticano, 23 de febrero de 2025 – La salud del Papa Francisco sigue siendo motivo de preocupación en el Vaticano y en el mundo católico. A sus 87 años, el Sumo Pontífice ha sido hospitalizado en la clínica Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral derivada de una bronquitis, lo que ha complicado su estado de salud en los últimos días.
Según fuentes oficiales del Vaticano, el Papa pasó una noche tranquila, aunque su condición continúa siendo crítica pero estable. Los médicos han informado que el Santo Padre ha desarrollado una insuficiencia renal leve, lo que ha requerido un monitoreo constante y tratamiento especializado. Además, se ha detectado trombocitopenia asociada a anemia, una condición que ha llevado a la necesidad de transfusiones de sangre y terapia de oxígeno de alto flujo para mejorar su estado general.
A pesar de las complicaciones, Francisco ha mantenido contacto con su equipo más cercano y ha expresado palabras de agradecimiento tanto al personal médico que lo atiende como a los fieles que han mostrado su apoyo con oraciones y mensajes de ánimo. “Estoy en buenas manos y confío en Dios,” habría dicho el Papa, según fuentes cercanas.
Desde el Vaticano, se ha pedido prudencia y respeto ante la evolución de su estado de salud. Aunque en días recientes el Papa ha reducido significativamente sus actividades, no se ha emitido hasta el momento un comunicado oficial sobre posibles cambios en su agenda o en sus responsabilidades dentro de la Iglesia.
Mientras tanto, la comunidad católica internacional sigue con atención el desarrollo de su estado, y en diferentes partes del mundo se han convocado misas y vigilias de oración por la pronta recuperación del Pontífice.
El pronóstico sigue siendo reservado, y los médicos continúan evaluando su evolución día a día. La Santa Sede ha prometido mantener informada a la opinión pública sobre cualquier novedad en la salud del Papa Francisco.