La administración de Donald Trump despidió a 20 jueces de inmigración sin previo aviso ni explicación, en un momento en que las cortes migratorias enfrentan un retraso récord de 3.7 millones de casos. La medida se da en el contexto de la promesa de Trump de deportar a millones de inmigrantes indocumentados y de su esfuerzo por reducir la burocracia en el sistema federal.
No está claro si los jueces despedidos serán reemplazados, pero la administración ha manifestado su intención de acelerar los procedimientos de inmigración, un obstáculo clave en su agenda migratoria. La Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés) no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios hechos por Político.
La destitución también ha afectado a jueces con experiencia en la administración Biden. Kerry E. Doyle, una de las juezas despedidas el viernes, anunció su cese en una publicación en LinkedIn, donde criticó la decisión. Doyle, quien previamente ocupó altos cargos en el Departamento de Justicia durante la administración de Joe Biden, reveló que recibió un correo electrónico de la directora interina de EOIR, Sirce Owen, notificándole su despido.
“Este despido ocurrió a pesar de que la Corte de Inmigración tiene aproximadamente 3.5 MILLONES de casos pendientes y de que el Departamento de Justicia está pidiendo al Congreso más dinero para contratar más personal en la EOIR. (Consejo: ¡no despidas a la gente que ya tienes!).
Este despido también ocurrió a pesar de que, entre mis colegas en mi tribunal, yo tenía la experiencia más extensa y prolongada en derecho de inmigración, habiendo trabajado tanto como abogada defensora representando a inmigrantes, como también como la principal fiscal de inmigración en mi rol de PLA con ICE. Por lo tanto, tenía una perspectiva y experiencia únicas que podía aportar a mi trabajo como jueza de inmigración”. Escribió Doyle en su publicación.
Ambos partidos han respaldado la necesidad de contratar más jueces y personal de apoyo para aliviar el atraso judicial. Durante la primera administración Trump, se ejerció presión sobre los jueces para que resolvieran los casos más rápidamente, una tendencia que parece estar resurgiendo con estos despidos.
Los recortes también forman parte de una reestructuración más amplia dentro de la EOIR. En su primer día en el cargo, la administración Trump destituyó a cuatro altos funcionarios clave sin previo aviso: la jueza principal de inmigración Sheila McNulty; la directora interina de EOIR, Mary Cheng; la asesora general del organismo, Jill Anderson; y la jefa de políticas, Lauren Alder Reid.
Además, el gobierno ha ordenado despidos masivos de empleados en período de prueba dentro del sector federal, lo que podría afectar a cientos de miles de trabajadores. Esta estrategia, alineada con las prioridades de Trump de reducir la burocracia gubernamental y endurecer las políticas migratorias, ha generado preocupación entre defensores de inmigrantes y sindicatos de empleados federales, quienes advierten sobre el impacto que tendrá en un sistema ya colapsado.
La incertidumbre crece sobre el futuro de las cortes de inmigración y la capacidad del sistema para procesar los millones de casos pendientes, mientras el gobierno busca acelerar deportaciones en medio de una crisis migratoria en la frontera.