Una encuesta publicada el jueves 6 de febrero, revela que la elección especial en Seattle para definir el financiamiento de viviendas públicas se perfila como una contienda cerrada. Los ciudadanos votarán el 11 de febrero para decidir si se asignarán recursos al recién creado Desarrollador de Vivienda Social de Seattle y, de ser así, qué mecanismo de financiamiento se utilizará. El sondeo, realizado por el Northwest Progressive Institute, evidencia que, aunque existe apoyo mayoritario para otorgar fondos al proyecto, persisten diferencias sobre la fuente de estos recursos.
Los resultados muestran que el 48% de los encuestados está a favor de financiar la iniciativa, mientras que el 32% se opone. Sin embargo, el desacuerdo surge al momento de definir el origen del dinero: un 33% prefiere la implementación de un nuevo impuesto a las grandes empresas, mientras que el 31% aboga por el uso de fondos municipales ya existentes. La disputa ha generado una intensa campaña por parte de corporaciones como Amazon, Microsoft y T-Mobile, que rechazan la creación de nuevos impuestos y promueven la reasignación de recursos actuales.
Además del debate sobre la vivienda, la encuesta evaluó la percepción ciudadana sobre los líderes de Seattle. La mayoría de los funcionarios en funciones enfrentan bajos índices de aprobación. El alcalde Bruce Harrell, por ejemplo, tiene un 50% de opiniones desfavorables, aunque su gestión recibe un 38% de respaldo. La fiscal de la ciudad, Ann Davison, y los concejales Sara Nelson y Alexis Mercedes Rinck también fueron evaluados, siendo Nelson la peor calificada. Mercedes Rinck, por su parte, es la única que cuenta con más opiniones positivas que negativas, aunque una parte importante del electorado aún no tiene una opinión formada sobre su trabajo.
Las preocupaciones prioritarias de los votantes de Seattle siguen siendo la seguridad pública y la crisis de personas sin hogar. Casi el 60% de los encuestados considera fundamental proteger a las comunidades vulnerables ante políticas de la administración Trump. También se destacan la necesidad de apoyar a pequeños negocios, exigir transparencia a las fuerzas policiales y aplicar impuestos a los sectores más adinerados para fortalecer los servicios públicos.
A pesar del descontento generalizado con las autoridades locales, el gobernador Bob Ferguson goza de alta popularidad en contraste con la desfavorable percepción del expresidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance. Con el destino de la vivienda pública en juego y un electorado dividido, el resultado de esta elección especial marcará un precedente clave para la política social y fiscal de Seattle en los próximos años.