Olympia, WA – La reciente expansión de la deportación acelerada en Estados Unidos, anunciada por la administración Trump, ha encendido las alarmas en sectores que dependen de la mano de obra inmigrante. Esta medida permite a las autoridades migratorias expulsar a personas sin necesidad de un proceso judicial, como parte de un esfuerzo por reforzar el control migratorio. Sin embargo, empresarios y productores advierten que la decisión podría afectar industrias clave, como la producción de manzanas en el estado de Washington, una de las más importantes del país. 

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Durante una reciente entrevista en KIRO News Radio, Tony Freytag, vicepresidente ejecutivo de Crunch Pak -empresa líder en procesamiento de manzanas en rodajas- expresó su inquietud sobre el impacto que estas medidas que aterrorizan a la gente, podrían tener en la estabilidad laboral del sector. Con más de 400 trabajadores en sus instalaciones, la compañía ha implementado estrictos protocolos de contratación para asegurar la legalidad de su fuerza laboral. Sin embargo, el temor a redadas o una disminución en la disponibilidad de empleados sigue siendo una preocupación latente. 

Para mitigar la falta de trabajadores, la industria agrícola en Washington depende en gran medida del programa H-2A, el cual permite contratar mano de obra extranjera para labores temporales. Bajo este esquema, los trabajadores reciben vivienda, transporte y subsidios de alimentación durante la cosecha antes de regresar a sus países de origen. No obstante, las recientes modificaciones en las políticas migratorias generan incertidumbre sobre el futuro de este programa y su capacidad para suplir la demanda de empleados en la recolección y procesamiento de manzanas. 

El posible éxodo de trabajadores podría afectar la producción y distribución de este fruto, un pilar económico del estado de Washington. La cosecha de manzanas, que emplea a miles de personas cada año, podría enfrentar dificultades logísticas si las deportaciones masivas reducen la disponibilidad de mano de obra. Además, si las empresas deben aumentar los salarios para atraer nuevos trabajadores, los costos de producción se elevarían, lo que podría traducirse en un incremento de precios para los consumidores. 

Mientras el debate sobre la inmigración y el empleo continúa, los productores de manzanas en Washington buscan estrategias para garantizar la continuidad de sus operaciones. Con una industria que aporta significativamente a la economía estatal y nacional, el sector agrícola enfrenta el desafío de adaptarse a un panorama migratorio en constante cambio, sin perder su capacidad de abastecer el mercado con uno de los productos más representativos de la región. 

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