
Washington D.C. – La senadora Patty Murray destacó este jueves un cambio significativo en los costos de medicamentos para los beneficiarios de la Parte D de Medicare. Desde este año, gracias a la Ley de Reducción de la Inflación de 2022, los adultos mayores no pagarán más de $2,000 anuales de su bolsillo por medicamentos recetados. Este tope brinda alivio financiero a millones de personas mayores en todo el país, incluyendo a más de 70,000 residentes del estado de Washington.
De acuerdo con Murray, el nuevo beneficio establece que, al alcanzar los $2,000 anuales en gastos de medicamentos, los beneficiarios recibirán automáticamente recibirán cobertura total. Esto significa que el resto del año los costos de los medicamentos estarán totalmente cubiertos. La representante Suzan DelBene subrayó el impacto de esta medida: «Este límite ahorrará cientos de dólares al año a las familias, haciendo la vida más accesible para los estadounidenses».
Además del límite anual, la ley incluye otros cambios significativos, como un deducible máximo de $590 en los planes de medicamentos para 2025, y un costo máximo mensual de $35 para insulina. La senadora Murray destacó que esta medida no solo reduce el estrés financiero, sino también el riesgo de que las personas mayores tengan que racionar medicamentos o prescindir de necesidades básicas para costearlos.
Por primera vez, Medicare también podrá negociar precios de medicamentos, un cambio histórico que entrará en vigencia con los primeros descuentos en 2026. Estas negociaciones proyectan ahorrar $6 mil millones a los contribuyentes y reducir $1.5 mil millones en gastos de bolsillo de los beneficiarios. Katherine O’Hara, una residente local, expresó su alivio: «Este límite significa que puedo pagar mis medicamentos sin sacrificar alimentos o servicios esenciales».
La Ley de Reducción de la Inflación marca un cambio radical en el sistema de salud. Sin embargo, la senadora Murray advirtió sobre intentos de desmantelar esta legislación, instando a proteger las medidas que están transformando la vida de los estadounidenses mayores. «Se trata de garantizar que nadie tenga que elegir entre su salud y sus necesidades básicas», concluyó Murray.