Pullman, WA – Un estudio pionero publicado recientemente en la revista Science revela que las colisiones con barcos son ahora una de las principales causas de muerte para las grandes especies de ballenas en todo el mundo. Realizado por investigadores de la Universidad de Washington, el análisis global detalla cómo el transporte marítimo mundial se entrelaza en un 92% con las áreas en las que se mueven las ballenas. Agrega que solamente un 7% de los puntos críticos de riesgo -donde se sabe que puede haber accidentes con las ballenas- cuentan con estrategias para reducir las colisiones.

El estudio evaluó el riesgo para cuatro especies clave: ballenas azules, ballenas de aleta, ballenas jorobadas y cachalotes. Los científicos encontraron que el riesgo podría reducirse significativamente gestionando solo el 2,6% de la superficie oceánica, mediante medidas como la disminución de la velocidad de los barcos o el cambio de rutas de navegación. Anna Nisi, investigadora principal del estudio, destacó que estas acciones representan una extensión natural de los esfuerzos de conservación implementados desde la década de 1970, muchos de los cuales han sido efectivos en la recuperación de poblaciones de ballenas.
En el noroeste de Estados Unidos, programas voluntarios como ECHO en Vancouver y Quiet Sound en Washington buscan reducir el ruido submarino y el riesgo de colisiones con ballenas. Estas iniciativas han ganado popularidad entre los transportistas, quienes al reducir la velocidad no solo protegen a las ballenas, sino que también disminuyen la contaminación marina y las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, estas estrategias aún no son obligatorias ni se han extendido para cubrir otras especies o áreas de alto riesgo.


El cambio climático añade otra capa de desafío. El derretimiento del hielo marino en el Ártico está abriendo nuevas rutas de navegación que podrían poner en peligro a especies como las ballenas de Groenlandia y grises. Sue Moore, científica del Centro de Centinelas del Ecosistema de la Universidad de Washington y coautora del estudio, señaló que las ballenas enfrentan un conjunto de factores estresantes causados por actividades humanas, incluyendo ruido, contaminación y colisiones marítimas